El espacio de trabajo

by Andrés Borbón on 6 April, 2009

in Blogueradas

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Al observar, con ojos envidiosos, esos espacios de trabajo minimalistas dignos de una revista de diseño de interiores o de un website donde la gente muestra la que ha logrado (como Lifehacker, de donde tomé la foto), me entra una culpabilidad bárbara.

No los voy a asustar con fotografías de mi espacio de trabajo, pero se los describiré brevemente: Es una habitación de medianas dimensiones llena de libreros y libros, unos ordenados y otros apilados unos encima de otros hasta alturas que alcanzan un metro, o en cajas. No los he contado, pero deben ser entre 4 y 5 mil (incluyendo los repetidos), con dos computadoras de escritorio, una sobre el suelo (con un escaner encima) y otra en la mesa donde también está el monitor. Sobre dicha mesa tengo un reloj de arena, mi persistente cenicero, una Coca-Cola u otra bebida (café, a veces té), una impresora atiborrada de cosas que he impreso y que no he revisado en meses, otra impresora (fotográfica), un escáner para película de 35mm, una grabadora de voz, post its por todos lados, mi celular (un blackberry), cables (imaginen una decena detrás del monitor y un medio centenar debajo de la mesa formando una maraña indescifrable), el pequeño receptor de mi teclado inalámbrico, dos ratones, una lista de cosas por hacer (en papel, llena de tachones y enmendaduras). También está el router, las bocinas, mi Sony Reader, un reloj digital al que le falta la correa, CDs y DVDs, la base de mi iPod Shuffle, la de mi otro iPod, la de mi Pocket PC, una lámpara de mano, aspirinas, una navaja suiza, un cortauñas, una engrapadora, una cajetilla de Marlboro, mi Zippo y montoncitos con recibos de cosas que he comprado, trozos de papel de diversos tamaños con números cuyo significado no recuerdo (pueden ser desde seriales, números telefónicos hasta cuentas de banco o passwrods, no lo sé).

Ése es el espacio desde done “brota” este blog. No me atrevo a decir “surge”, porque esta última palabra se me hace demasiado elegante para describir la forma en que se dan las cosas.

Como pueden ver, mi aptitud para lo minimalístico tiende a cero. Y he descrito sólo parte de las cosas que hay aquí en mi “estudio”. Tal vez “cubil” sería una palabra más apropiada, pero como sea: Yo sería infeliz en un espacio limpio, aséptico y ordenado. Lo único que procuro que esté ordenado es el hilo de palabras que sale del espacio desde el que se origina el blog, nada más.

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