Siempre sentí un gran cariño por este personaje orejón, inocente y que podía hacer lo que casi cualquier niño desea: Volar.
En el video, vemos a Dumbo (o a alguno de sus parientes cercanos), enfilándose hacia la pista de aterrizaje y descendiendo sin el menor problema, incluso mejor que el “Jumbo” que lo precede.
¡Caramba! El video me ha traído tantos recuerdos. ¿a ustedes no? Tal vez yo sea el único “Dumbófilo” en los alrededores, en cuyo caso, pido disculpas por este video trivial e intrascendente.
Duración del video: 47 segundos.



