
Una autoridad suprema que puede mandar, un acto de desobediencia voluntaria que contamina toda generación futura y siembra la discordia entre los sentidos, la inteligencia y la voluntad; después una redención divina, que ilumina el entendimiento con las verdades reveladas y ayuda a la voluntad con los sacramentos: He aquí los dogmas fundamentales del Cristianismo, que es la creencia de los pueblos más civilizados.
César Cantú, historiador
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