(enviado por Jorge Guillermo López Bon… ¡Muchas Gracias!)
Se trata de un video algo largo (5:31 minutos), pero que vale la pena cada segundo. Emotivo hasta la lágrima, me ha conmovido profundamente. Los subtítulos se encuentran en inglés, pero en corto se trata de un anciano padre, su hijo… y un gorrión.
Es obra de Constantin Pilavios (MovieTeller Films)
Una historia sencilla que se repite y se repite generación tras generación.
El “ave elefante” es un animal extinto. Los últimos ejemplares fueron vistos a principios del siglo XVII. Pertenece a la familia Aepyornithidae (pájaro alto) y vivían en la isla de Madagascar. Podían llegar a medir más de 3 metros y medio de alto y pesar media tonelada. Sin embargo, eran inofensivos, de movimientos lentos y torpes, además de ser hervíboros. Sus huevos medían unos 30 centímetros de diámetro y pesaban hasta doce kilos. ¡Un huevo de esta ave equivalía a 220 huevos de gallina!
Se piensa que su extinción se debió a que los humanos y otros animales se comían los huevos, y a su mansedumbre, que los hacía presas fáciles de otros animales.
Embebidos en la tecnología que nos rodea (y que también nos domina) se nos olvida a veces que hubo un tiempo en que las cosas no eran así.
Alfred Sirleaf es una especie de blogger que pone en un gran pizarrón de una calle de Monrovia (Liberia), las noticias del día, para aquellos que no pueden costearse la compra de un periódico y en un lenguaje que sea comprensible para todos.
¿Cómo lo hace? Bueno, pues ha organizado una especie de ejército de informadores que le envían las noticias a su teléfono celular no sólo en su ciudad, sino desde otras partes del país. Según Sirleaf (y esto no puede ser comprobado), cerca de 10,000 personas leen su pizarrón cada día. Si se tratara de un blog digital, seguro tendría un buen PageRank y excelentes números en Alexa.
Y por si se preguntan dónde demonios queda Liberia (yo no lo recordaba), les dejo un mapa con su ubicación:
Estas caricaturas fueron hechas por Court Jones, quien es, como se puede ver, un caricaturista formidable y que ha obtenido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales.
Me he pasado no menos de una hora escarbando entre los archivos de su página y debo decir que ha sido difícil elegir entre tantas caricaturas sobresalientes, imaginativas, artísticas. Pero no sólo tiene caricaturas, sino que también se aventura en otros tipos de pintura más “seria”. En fin, que el tipo es un genio.
Si son fans de este tipo de arte, estoy seguro que en el sitio de Court Jones hallarán más de una razón para exclamar ¡Wow!
Para ser honesto, desconocía que hay países donde el incesto no está prohibido. Al momento, estos países son España, Portugal y Francia. No es que en estos países se le promueva, pero no constituye un acto punible por la ley.
Bueno, pues Rumania quiere unirse a estos otros tres países europeos, despenalizando el incesto, siempre que éste sea consensuado (de común acuerdo) por lo que no habría limitante alguno para que padres e hijos, hermanos, etc. mantuvieran relaciones sexuales sin tener que ocultarlo, o sin el riesgo de ser encarcelados por ello. No sé si la medida incluya el matrimonio, pero por lo menos ya no se les castigará (en Rumania la pena por incesto es de 7 años).
Evidentemente, hay consecuencias genéticas, morales y éticas en el incesto. Y despenalizar no es lo mismo que promover, pero queda en el aire la sensación de que algo está mal, de que es, además de un tema tabú, un asunto social que tiene implicaciones más serias que el simple coito entre hermanos, o entre padres e hijos. Es algo que, desde mi punto de vista, está mal.
Un visitante de otros mundos, que volase sobre ciudades y pueblos terrestres, llegaría a la conclusión de que las iglesias tienen ocupantes gigantes, ya que son mucho más grandes que los otros edificios. Aparentemente, estos gigantes nunca están en casa, pero se les supone lo bastante importantes como para mantener a sus pequeños súbditos en un estado de humilde subordinación.
Una inspección más detallada mostraría que esas casas de los dioses ─iglesias, sinagogas, mezquitas─ tienen la curiosa característica de que sus dueños no están nunca allí; sus devotos acuden a ellas y se inclinan reverentes ante su imagen; pero ellos permanecen invisibles. Realmente el hombre es una especie animal muy imaginativa.