
A alguien muy inteligente en la ciudad de Londres se le ocurrió poner una máquina expendedora de calzado. La máquina contiene 24 pares de tenis en seis diferentes tallas. Y es que muchos turistas se aventuran a recorrer las calles de la ciudad sin el calzado adecuado (todo sea por estar a la moda) aunque tras un par de kilómetros y dos o tres ampollas la apariencia deja de importarles.
La primera máquina (instalada hace casi un año en la calle Carnaby Street) ha sido un éxito, una especie de oasis en el desierto para los fatigados y poco previsores peatones.
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