
Un bombero tailandés tuvo que convertirse en superhéroe para rescatar a un niño con autismo.
El niño, aterrado por estar en su primer día de clases, se sentó en el borde de una ventana en el tercer piso y se negó a bajarse, por lo que llamaron a los servicios de rescate. Sin embargo, cuando la madre del chico dijo que éste adoraba a los superhéroes, uno de los bomberos, Sonchai Yoosabai, regresó a la estación de bomberos y se puso un disfraz de Spiderman. Luego le dijo al chico que los monstruos no lo atacarían, que regresara lentamente hacia el salón de clases y el niño obedeció inmediatamente, para correr a refugiarse en los brazos de su salvador.



