
Mi abuela siempre decía: “De limpios y tragones están llenos los panteones“, y esta historia lo ilustra de maravilla
El ruso Boris Isayev, de 48 años, cayó muerto tras ganar una competencia de comer hot-cakes. El hombre se comió 43, con crema y plátano (banana).
Sin embargo, una vez finalizado el evento, el concursante cayó de rodillas y murió en el escenario donde había conseguido la hazaña, mientras echaba espuma por la boca y se desplomaba como un saco.
Hubo intentos de resucitarlo, pero resultaron infructuosos. Los médicos no saben aún la causa de la muerte, pero piensan que un trozo de hot-cake fue el que lo mató, al atorársele en la garganta.
Así pues, de los 43 que se comió, sólo el último fue mortal.
Por abrumadora petición popular:
Premio Darwin: Concedido
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.
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