Los caballitos de mar (familia Syngtnathidae) son incapaces de nadar contra la corriente y, para no dejarse arrastrar, se cuelgan de los corales y las plantas marinas con sus colas prensiles.
Su capacidad natatoria se ve seriamente afectada por una rígida estructura corporal. La fuerza propulsora principal la imprime el movimiento de la aleta dorsal, que provoca una onda que impulsa al pez hacia adelante en posición vertical.
Algunas de las especies más pequeñas, como el caballito de mar enano (Hippocampus zosterae) cuya longitud máxima no supera los 4.2 cm, probablemente no alcancen jamás velocidades superiores a los 0.016 km/h.



