(De vez en cuando me da por escribir estas reflexiones inútiles, ustedes disculparán)
Sé que el título de la entrada suena a metafísica, a psicosis o a cursilería, pero déjenme explicar de qué se trata:
Todo blog tiene un autor, o varios autores, pero constituye una unidad. Por lo menos así se ve desde el lado del lector: como una sola cosa.
El blog no puede ser mejor que su autor, pero sí puede ser peor que éste. Si el blogger pone en juego toda su habilidad (natural o adquirida), el blog será un reflejo de él mismo. Por el contrario, hay blogs que son peores que sus autores: Bloggers que escriben peor de lo que lo harían si le dedicaran el suficiente tiempo o el suficiente interés.
Pero no es de la calidad de lo que quiero hablar, sino del tono del blog. Muchas veces he leído posts de supuestos bloggers que le enseñan a uno cómo escribir para atraer la atención del lector mediante fórmulas de parvulario. Eso puede funcionar, como las clases de baile pueden ayudar a que alguien que es un “bulto” para bailar consiga moverse de forma medianamente decente.
Pero nadie ni nada puede cambiar la voz del blogger. Todos tenemos una forma de comunicarnos con los demás, un código a través del cual nos ponemos en línea con el otro. Y esa forma de codificar los mensajes está escrita con tinta indeleble en nuestro cerebro.
Por eso hay bloggers que suenan naturales y otros que se ven “posados”, como si trataran de mantener indefinidamente la sonrisa para la cámara.
Y por eso es tan difícil hacer un blog “diferente”, aún cuando nos lo propongamos. Tenemos una voz, y esa voz es siempre la misma, aunque hablemos en diferentes lugares.
Y el lector… el lector es un detector infalible de falsedades. Sabe cuando el blogger habla con su propia voz y sabe también cuando está fingiendo, cuando escribe como alguien que no es, cuando trata de imitar el estilo de alguien más.
Los blogs escritos con honestidad, con la verdadera voz del blogger, tienden a ser lugares a los que la gente regresa, porque la voz interior del blog establece un vínculo con las emociones, con los pensamientos y con los códigos de ética del lector.
He visto blogs escritos maravillosamente que han fracasado porque el blogger no se atrevía a usar su propia voz, y he visto pequeños y humildes blogs elevarse de forma casi inexplicable porque el blogger era, simple y llanamente, honesto, auténtico y no se andaba poniendo máscaras ni tratando de timar al lector fingiendo ser otro.
Como decimos por acá: ¿Voy bien, o me regreso?
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