¡Manos Arriba! (Las Cuatro)

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No sé si la silla de ruedas haya cambiado o no la historia del mundo, pero ciertamente sí lo ha hecho un lugar más transitable para algunos y ha ayudado a millones a poderse desplazar en un ambiente hostil para quien no tiene un par de piernas sanas.
Como muchos inventos de este tipo, su origen es incierto. Las primeras representaciones que se conocen de algo parecido a literas con ruedas datan del siglo VI a. C. en Grecia y lo primeros registros de sillas con ruedas usadas para transportar personas con discapacidades son del siglo III a. C en China. Dichos artefactos ya se parecían algo a las actuales sillas de ruedas, pero el modelo no llegó a su forma definitiva hasta el año 525 de nuestra era, también en China.
Sin embargo, no solamente los ancianos o paralíticos eran los usuarios de dichos vehículos, sino que eran utilizados por algunos ricos o a aquellos a quienes les disgustaba caminar, o les parecía que hacerlo en estos “modernos” medios de transporte les daba cierto “status”. Era el caso de algunos reyes europeos y señores medievales. Felipe II de España solía desplazarse en una de estas sillas allá por el año 1595. Era una forma de elaborado trono hecho de madera e hierro y que, como las actuales, incluía confortables soportes para los pies. Huelga decir que Felipe II no tenía ningún problema para caminar. Era sólo su manera de demostrar su poder y de destacar entre quienes lo rodeaban, vulgares peatones.
En 1655 el parapléjico Stephen Farfler construyó para sí mismo lo que resultó ser la primera silla de ruedas autopropulsable. Farfler era un relojero, y puso en su invento todos sus conocimientos. Este invento fue liberador para muchos, y permitió a personas como Farfler ir de un lugar a otro sin que alguien estuviese empujándolos todo el tiempo, lo cual les brindaba una evidente libertad e independencia.
Otro gran avance en sillas de ruedas fueron las sillas plegables, diseñadas por Herbert Everest, quien era un ingeniero de minas confinado a una silla de ruedas tras sufrir un accidente en su trabajo. En 1933, unió esfuerzos con un ingeniero mecánico de nombre Harold C. Jennings para diseñar una silla que fuera ligera y que al mismo tiempo pudiese doblarse con el fin de transportarla sin que ocupara tanto espacio. El resultado fue una silla de ruedas de acero tubular cuyo peso (alrededor de 25 kg) estaba muy lejos de los enormes y pesados modelos previos. Se convirtió en el estándar durante mucho tiempo. Ambos hombres fundaron la compañía Everest & Jennings cuyo principal producto eran las sillas de ruedas y que sentaron los estándares en los años por venir. Ellos dos fueron también los inventores de la primera silla de ruedas motorizada, impulsada por un motor eléctrico.
De ahí en adelante, las cosas no han hecho sino mejorar. Ahora existen sillas de ruedas de todos los tipos, colores y sabores, con motores eléctricos de gran poder, dirigidos por una perilla e, incluso, por el movimiento de los ojos.
¿Un invento trivial? Para muchos, es la diferencia entre estar confinados a una cama o participar del mundo real y una vida productiva y llena de satisfacciones y logros.
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Sin razón alguna, y sin merecérmelo (lo admito), me han obsequiado hoy (bueno, ayer) un nuevo mouse.
La tecnocultita (mi novia) se ha lucido con este presente. Apenas llevo unas horas usándolo, pero ¡Oh Dios! es una maravilla. Yo no sé por qué Microsoft no se enfoca más en el hardware. Actualmente uso un teclado Microsoft (el Comfort Curve 200) que es muy económico y a pesar de que hace tiempo estuve usando un Logitech inalámbrico de no malos bigotes, regresé a mi teclado Microsoft después de intentar (por varios meses) acostumbrarme al otro.
El Arc es un mouse con tecnología láser, inalámbrico, plegable, que a pesar de su aspecto es comodísimo. Se desliza sobre la superficie de la mesa como si estuviera en una pista de hielo… suavemente, sin el menor atorón, y la superficie superior es de una textura semi-aterciopelada que en verdad no dan ganas de soltar el condenado aparatejo. El “click” de los botones es silencioso pero firme, y proporciona una retroalimentación excelente.
Bajando el software intellipoint de Microsoft (gratuito), todos los botones del mouse son configurables (tiene uno a nivel del pulgar, que yo lo he destinado a “copiar”), pero que puede incluso lanzar aplicaciones.
Usa dos pilas AAA que duran, según Microsoft, alrededor de 6 meses, así que el gasto no es mucho por esa parte. Viene, además, con una pequeña bolsa, para quienes lo usan con la laptop. El mouse se pliega y el receptor USB queda “atrapado” en un compartimiento que se forma dentro del mouse, así que es altamente portable.
Para alguien que navegue por internet, el mouse es un elemento esencial. La comodidad de los mouses (mice) inalámbricos es innegable, pero el Arc está en otro nivel… por lo menos en mi experiencia personal.
¿Ya ven que no siempre hablo mal de Microsoft? Je, je.
Bueno… voy a seguir navegando, por el puro placer de usar mi nuevo mouse.
Les dejo otra foto, para que se mueran de la envidia (el mío es negro, pero también lo venden en color rojo).

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No por nada son los amos del disfraz del reino animal. Olvídense de los camaleones y de otros animales semejantes. Los pulpos son los reyes indiscutibles, sin nadie que les haga la menor sombra.
Si no lo creen, basta con que vean éste video (la primera parte es hacia adelante y la segunda en reversa, para que observen el proceso de camouflage en ambos sentidos).
¡Impresionante!
Duración del video: 53 segundos
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Un video que me parece toda una joya. No porque esté a favor del consumo del pollo de Kentucky Fried Chicken, sino porque es uno de los símbolos de la civilización moderna. No hay, prácticamente, un lugar en el mundo donde no se le conozca, donde no haya un restaurante que venda sus productos.
En lo personal, el video me parece único, sobre todo porque el objetivo del juego (todo está en inglés, sorry) es que los participantes descubran qué es lo que vende el Crnl. Sanders. Por lo que se ve, en aquella época tenían poca o ninguna idea de la compañía que dirigía el sonriente individuo con barba de chivo que vemos por todas partes en las zonas urbanas del mundo entero y que se ha convertido en un ícono en la floreciente y robusta industria de la comida rápida.
Además, nunca pensé que la fotografía de la compañía correspondiera a una persona real y, de hecho, idéntica a la que aparece en los logos de KFC.
Duración del video: 7:41 minutos
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Una creación de Tom Pietek que seguramente nos hará decir ¡ouch! si algún día lo vemos “en vivo”. No estoy seguro de que sea un producto en producción o sólo un diseño, pero vaya que se puso a estudiar anatomía el diseñador…
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