Dentro de los bloggers que admiro están Cory Doctorow, Duncan Riley, Michael Arrington, Mark Frauenfelder, Alex Santoso y algunos otros, pero en esa lista nunca ha dejado de estar, en uno de los primeros lugares, Gina Trapani, quien hace poco se despidió como editora de Lifehacker y que ahora emprende un nuevo proyecto: Smarterware.
Además de ser una blogger consagrada (llevó a Lifehacker de la nada a ser uno de los blogs más importantes del mundo) es, también, una geek en toda regla. Hay varias piezas de software que, si eres usuario de Firefox, probablemente usas y no sabías que ella fue quien las escribió, como la serie “Better”: Better Gmail, Better GReader, Better Gcal, Better Flickr, Better YouTube y otros más. Es una mujer que entiende de tecnología, de geeks y de bloggers.
A lo largo del tiempo, he seguido sus artículos con mucha atención, y de vez en cuando deja caer gotas de sabiduría blogueril que son imperdibles. Recuerdo que alguna vez la cité cuando le preguntaron a ella que qué cosa era preferible, si escribir mucho o escribir bien y ella respondió que obviamente a todo el mundo le gustaría escribir poco y bien, pero que quien no escribe mucho jamás aprende a escribir bien. ¿Cómo ejercitar el músculo de la escritura si nos la pasamos sin escribir días enteros? Es como pedirle a un maratonista que salga a correr y gane la carrera: Imposible.
Ella tenía ciertas reglas en Lifehacker: “Keep it sweet and short” y “It is NOT about you” (“Mantenlo dulce y corto” y “NO se trata de ti”). Por supuesto que aquella era la manera en la que ella escribía en Lifehacker, aunque como mencionaba antes solía romper algunos de sus propósitos, lo cual le agradezco profundamente.
Ahora emprende un nuevo proyecto donde, dice, habrá un montón de “Yo” y no será un blog enfocado a ganar dinero, sino un lugar donde se dejará llevar por sí misma. Recuerdo que hace cosa de unas tres o cuatro semanas, ella decía que quería alejarse un poco de blogging… je, je. Pero no ha podido. Los bloggers de corazón siempre tendrán al menos un blog y no dudo que, aunque haya decidido evadir la luz de los reflectores, su poderoso músculo bloguero la llevará de nuevo a la cima.
Mucha suerte a Gina Trapani, y gracias por no abandonar la blogósfera.
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