(21 de mayo del 2004, Texas)
Michael era un alcohólico. Pero no un alcohólico ordinario, sino uno al que le gustaba su licor eh… vía rectal. Su esposa decía que era adicto a los enemas y frecuentemente consumía el alcoholo de esta manera.
El resultado era siempre el mismo: Se embriagaba.
El sujeto en cuestión no podía beber el alcohol de la forma habitual debido a problemas gástricos, y a dolor en la garganta, así que decidió recibir su bebida favorita vía enema. Y esa noche, Michael tenía planeada una gran fiesta: Dos botellas (1.5 litros) de jerez, directo a la retaguardia.
Cuando la mayor parte de nosotros tenemos suficiente, solemos parar o, simplemente, perdemos el conocimiento. Pero cuando Michael tuvo suficiente (y por supuesto perdió el conocimiento), el alcohol siguió absorbiéndose en su cavidad rectal. A la mañana siguiente, Michel estaba muerto.
El hombre de 58 años hizo un buen trabajo embalsamándose a sí mismo. De acuerdo a los reportes toxicológicos, su nivel de alcohol era de 0.47%
Premio Darwin: Concedido
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.



