Una muñeca que podría poblar las peores pesadillas de cualquiera. No sé a quién se le ocurrió montar esta serie de brazos y piernas en serie, pero seguramente consiguió el efecto que deseaba: Agregar un monstruo más al enorme bestiario de seres horrendos que ya existe.
Habría que inventarle una mitología, un origen y un propósito, ¿no?
Por lo pronto, yo propongo que coma carne humana, que sea completamente muda, que sus ojos brillen de color azul bajo la luz de la Luna, que sus dientes muerdan a su víctima tan lentamente que jamás aparezca el dolor y que lo único capaz de matarla sea la curiosa coincidencia de una palabra dicha al mismo tiempo por dos personas destinadas a enamorarse pero que jamás se conocerán.
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