El falsificador A Schiller sirvió muchos años de condena en la prisión de Sing Sing a finales de los 1800s.
Un día, lo encontraron muerto en su celda y entre sus pertenencias había siete alfileres comunes y corrientes, cuyas cabezas medían 1.17 milímetros de diámetro.
Al verlos más de cerca, se dieron cuenta de que había pequeñas marcas en ellos, y bajo una magnificación mayor encontraron que Schiller había grabado, en cada uno de los alfileres, la oración de “El Padre Nuestro”, que en inglés tiene 65 palabras y 254 letras. De los siete alfileres, siete eran de plata y uno de oro (ver foto). Schiller, quien no tenía nada más que hacer, pasó los últimos 25 años de su vida grabando los alfileres y se dice que cuando murió estaba prácticamente ciego.
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