Increíble lo que le sucede a este pobre automóvil cuyo dueño, por supuesto, no tenía la menor idea del asunto. ¿Risa? ¿Compasión?
Un buen ejemplo de que la estupidez y la iniciativa no son una buena combinación.
Duración del video: 2:50 (lo mejor está casi hasta el final)




