Me encantan los videos de stop-motion y éste en particular me ha llamado la atención por su calidad y porque está hecho con figuras de simple papel, pero sobre todo porque es bastante divertido, especialmente al final.
Hay de habladores a habladores, y Lluis Colet, de 62 años de edad es de los buenos. Acaba de romper el récord mundial del discurso más largo. El francés estuvo hablando de forma continua durante 124 horas.
Cinco días y 4 horas sin cerrar el pico.
Colet ya había establecido un récord previamente, cuando en el 2004 estuvo hablando por 48 horas
los temas que tocó fueron muchos, pero especialmente habló de Dalí, de la lengua catalana y de historia. Su récord pasará a formar parte del registro Guinness ya que durante “la hazaña” estuvieron presentes tres jueces.
Las humildes tijeras con frecuencia son olvidadas cuando nos ponemos a pensar en las cosas que hacen nuestra vida más sencilla. Existen en multitud de formas y con diferentes propósitos: Desde aquellas de plástico que usan los niños pequeños hasta las de costura, para cortar el cabello, el metal, las uñas, la tela, alambre, etcétera.
Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención es que solemos referirnos a las tijeras en plural, siendo que son un solo instrumento.
Probablemente fueron inventadas 1,500 años antes de Cristo en Egipto. Se trataba de dos hojas filosas unidas por un anillo de metal. Los chinos ya usaban las tijeras en la época de la dinastía Tang (año 618-907) y los romanos tenían este instrumento desde el año 100.
Las tijeras eran un artículo artesanal, y bastante caras. En 1761 Robert Hinchliffe produjo el primer par de modernas tijeras hechas de acero pulido, fabricándolas en serie y haciéndolas más baratas y accesibles para la mayoría.
En la actualidad hay una infinidad de tipos de tijeras (incluyendo las tijeras para zurdos), pero todas se basan en el mismo principio: Un pivote sobre el que se desplazan las hojas de metal y dos mangos en los que, por lo general, hay agujeros para los dedos, aunque las tijeras para trabajos más pesados no los tienen, ya que se requiere la fuerza completa del brazo para hacerlas funcionar.
El movimiento del sol a través de la vía láctea hace que de forma periódica la Tierra se acerque a una zona densamente poblada por meteoritos. Esto sucede cada 35 a 40 millones de años, lo cual incrementa las posibilidades de que un meteorito de gran tamaño impacte sobre la tierra hasta en 10 veces.
Dichos periodos coinciden con extinciones en masa de diferentes especies en la tierra, como la de los dinosaurios hace 65 a 70 millones de años.
Y los estudios de los astrónomos sugieren que nos encontramos muy cerca de un periodo de este tipo. ¿Malas noticias? Desde luego, aunque el profesor Napier y el Dr Janaki Wickramasinghe ven también el lado positivo de todo esto, ya que las colisiones de meteoritos contra la tierra pueden liberar fragmentos de nuestro planeta que contengan las semillas de la vida, una forma en que ésta puede dispersarse a escala galáctica.
En Milán, una feria ha puesto en exhibición una atracción de lo más extraña: Un muñeco animado que simula los espasmos, las convulsiones y, finalmente, la muerte provocada por electrocución. Así, niños y adultos pueden ver, por un euro, cómo sale humo del cuerpo electrocutado y el momento en que deja de moverse, enfatizado por el típico sonido de un monitor cardiaco en paro.
Se calcula que el lago contiene alrededor de 10 millones de medusas, que se alimentan de algas de rápido crecimiento y es un lugar turístico donde la gente acude a bucear entre las medusas, las cuales tienen pequeñas vesículas venenosas, pero tan diminutas que no producen ningún daño perceptible a los nadadores. En dicho lago está prohibido el buceo con tanques de aire, con la finalidad de preservar la población de medusas.
Estas son algunas fotografías. Realmente impresionantes.
Uno de los poco escritores cuyos libros he leído más de una vez es Stefan Zweig, un escritor con el don de la amenidad, con la poco común habilidad de dotar del peso exacto a cada palabra.
Hace unos días hallé este texto, que es perfecto y no encuentro la forma de resumirlo, reescribirlo y mucho menor mejorarlo. Para poderlo compartir me veo precisado a copiarlo descaradamente. Pido una disculpa por ello.
El texto corresponde a la extinta revista Argos, que dejó de editarse en el 2002 pero que tiene artículos de enorme calidad.