Lo confieso: Soy de esas personas que no toleran que los demás aplasten el tubo de pasta dental en cualquier lugar. Puedo ponerme al borde de la apoplejía si veo que alguien lo apachurra de enmedio. Por la misma razón (una razón idiota, lo sé) me gustaba más cuando los tubos eran de metal, pues uno podía enrollar cuidadosamente el extremo donde la pasta ya había sido exprimida y conservarlo todo en orden.
Ahora, con los tubos de plástico blando, es más difícil mantener esa parte del universo bajo control (je, je).
Por eso, resultan indispensables estos “exprimidores” de pasta dental, que nos ayudan a vaciar completamente el tubo antes de que sea necesario cambiarlo. Hay muchos modelos, unos simples, otros complejos, unos feos y otros, como éste, que son una belleza.
Se ven cosas extrañas todos los días en la red, pero esto se encuentra un pasito más allá de las extravagancias a las que nos tiene acostumbrados el portal de video. Me recuerda una escena muy divertida de una película de Jim Carrey, aquella donde personifica a Ace Ventura (creo que fue en la primera).
La compañía cervecera Sapporo (Japón) ha puesto a la venta una cerveza de un sabor que, por lo menos a mí, me parece bastante inusual: Chocolate. No la he probado, pero me gustaría hacerlo, aunque no creo que pudiera hacerme fan de una combinación tan… extraña.
Sin embargo, ya me he llevado sorpresas antes con esto de las cervezas de sabores, así que mejor no me adelanto.
Esta orgullosa madre de 18 cachorros dálmata se llama Button, y no soy capaz de imaginar cómo va a conseguir alimentar esas 18 bocas hambrientas. Pobrecilla, va a quedar en los huesos.
Pero tener muchos cachorros en una camada no es algo nuevo para ella, pues el año pasado tuvo 16. Va mejorando, sin lugar a dudas. Lo habitual en los dálmatas es que tengan ocho o nueve cachorros, por lo que estos 18 retoños de Button constituyen un récord en la Gran Bretaña, de donde es originaria.
Un dato curioso es que el padre de Button apareció en la película de Disney 102 Dálmatas y que dos de los cachorros de su primera camada también obtuvieron papeles en otras cintas.
Este niño, de nombre Tom Buchanan, de Australia, estableció un récord mundial el 27 de agosto del 2005 al quedarse tendido en una caja de cristal con 125 arañas sobre su cuerpo durante al menos 30 segundos, rompiendo el récord previo que era de 75 arañas.
De hecho, Buchanan permaneció más tiempo del necesario con las arañas, llegando a los 55 segundos, aunque para fines del récord Guinness sólo valieron los primeros 30.
Los primeros espejos hechos por el hombre fueron piezas pulidas de obsidiana, una piedra volcánica. Dichos espejos han sido hallados en Anatolia (ahora Turquía), aunque también han sido encontrados instrumentos similares en América.
Posteriormente, los espejos se hicieron de cobre pulido, en Mesopotamia y en Egipto, mientras que en China se fabricaban con bronce alrededor del 2,000 a.C.
Los espejos fabricados con cristal y metal parecen haber sido inventados en Sidón (el moderno Líbano) en el siglo I, mientras que aquellos hechos con una hoja de vidrio cubierta por una de sus caras con oro aparecen en Roma alrededor del año 77.
En algún momento del Renacimiento, los artesanos europeos perfeccionaron un método que consiste en cubrir una de las caras de un cristal con una delgada amalgama de mercurio. Se desconoce cuándo ocurrió el descubrimiento, pero para el siglo XVI ya eran populares, aunque excesivamente costosos.
El espejo hecho con una cubierta de plata se le atribuye al químico alemán Justus von Liebig, en 1835.
Los métodos actuales de fabricación de espejos no han variado mucho desde entonces, pues se producen por la añadición de capas delgadas de aluminio (o plata) en el cristal y su precio, por supuesto, ha disminuido muchísimo, haciéndolos más baratos y al alcance de cualquiera.
Pamela Sue Wells y Nancy Ellen Trotter son afortunadas de seguir con vida. Las dos atractivas adolescentes, de 18 y 17 años respectivamente, pedían “aventón” el 21 de Julio de 1972 cuando el oficial Gerard Schaefer se detuvo, pidió sus nombres y les dijo que pedir aventón era ilegal en el condado (no lo era). Llevó a las chicas de regreso a la casa de medio camino donde estaban quedándose y les ofreció llevarlas a la playa a la mañana siguiente.
Ambas aceptaron
El día siguiente, Schaefer las recogió, pero en lugar de dirigirse hacia la playa las condujo a la Isla Hutchinson, diciéndoles que les mostraría un fuerte español. Una vez ahí, sacó su pistola y les dijo que planeaba venderlas como esclavas blancas a una organización de prostitución extranjera. Luego las sacó del automóvil y las dejó bajo un árbol, con sogas atadas a sus cuellos y los pies apoyados en las raíces. Si resbalaban de su punto de apoyo, morirían ahorcadas. Schaefer dejó el lugar, prometiendo regresar en breve pero, de alguna manera, las chicas se las arreglaron para escapar.
Cuando Schaefer regresó al lugar y no las encontró, llamó por teléfono a su jefe y le dijo que había hecho algo muy tonto, que se había “sobrepasado” en su trabajo y, después de describirle el asunto de las chicas, añadió que solamente quería darles un buen susto, por su propio bien.
Richard Crowder, el jefe de Shaefer, le ordenó que volviera a la estación y salió en busca de la chicas, a quienes halló aún esposadas en el bosque.