Una de las playeras, camisetas o T-Shirts más originales que he visto. Los de habla inglesa se refieren a ellas como “tees” (en plural) y creo que ésta, sin duda, despertará el apetito o el asco de unos cuantos.
Imagínense ir por la calle con tal aberración. Divertido, ¿no? Y aunque no soy muy afecto a usar playeras (siempre visto de impecable smoking, bastón y monóculo), pues me la pondría sin pensármelo dos veces.
Cuesta 24 dólares (ver enlace al final)
Vean ahora cómo luce esta “tee” con un sujeto dentro, el cual también tiene cara de huevo frito:
Resulta que Marcelino de Jesús Martínez (el padre de la niña) y Margarito de Jesús Galindo llegaron a un acuerdo mediante el cual el primero le cedía a su hija de 14 años (para que se casara con él) a cambio de 16 mil dólares, 100 botellas de cerveza y algunos otros viveres.
Hasta aquí, todo bien (aunque parece que nadie le había preguntado a la menor de edad si estaba de acuerdo).
Pues resulta que el irresponsable de Margarito (el novio-esposo-comprador) se llevó a la novia-esposa-producto a su casa y no le pagó lo prometido al padre. Éste, indignado, acudió a las autoridades para hacer valer sus derechos.
Todo esto sucedió en el estado de California, Estados Unidos, donde este tipo de cosas de verdad están mal vistas (aunque en otros países es algo legal).
Ahora, tanto el padre como el futuro yerno están tras las rejas. El padre por haber vendido a la hija y el muchacho por violación, mientras que la niña ha regresado a su casa sana y salva (excepto por la breve experiencia conyugal).
Habría que investigar qué opina “la novia” de todo esto.
Pongo la advertencia a los miembros de PETA o de cualquier otra organización extremista para la protección de los derechos de los (otros) animales porque estos científicos sin corazón decidieron, por sus pistolas, vaciar 10 toneladas de cemento en un hormiguero gigante para después ver qué forma tenía.
Y el resultado es espectacular. Lo siento por los millones de hormigas que quedaron atrapadas en el cemento, emparedadas como hacían en la edad media para deshacerse de los indeseables. Tras semanas de excavación (no se preocupen, el video no dura tanto), pudieron desenterrar por fin el hormiguero, aunque dudo mucho que hayan podido extraerlo completo, ya que algunos túneles son bastante delgados para soportar el peso.
Y sí: Pobres hormiguitas. A ver si un día no inundan ellas con cemento un condominio para ver qué forma tienen nuestros habitáculos.
Uno pensaría que los antiguos romanos y persas se limitaban a pelear con espadas, lanzas, arcos y flechas. Sin embargo, no es así. Conocían otros métodos más letales y modernos para acabar con el enemigo.
El arqueólogo Simon James ha hecho un descubrimiento que, por lo menos a mi, me deja con la boca abierta: Los persas y romanos usaban métodos análogos a lo que ahora conocemos como Guerra Química.
Durante las excavaciones en la ciudad de Dura-Europos, la cual se encuentra cerca del Éufrates y que estaba bajo el dominio romano, los investigadores hallaron evidencias de que el bastión romano fue atacado ferozmente por los persas alrededor del año 256 de nuestra era. Entre muchos otros descubrimientos, hallaron un túnel donde había 20 soldados romanos muertos, aún con sus armas. Estos hallazgos no eran nuevos, pues habían sido reportados desde 1930, pero la forma en que dichos soldados murieron había sido un misterio hasta ahora.
Lo más curioso del asunto es que los cuerpos parecían estar intactos. Es decir que no tenían señales de heridas, que por lo general dejan huellas inconfundibles en los huesos. Tras realizar análisis químicos detallados, James encontró restos de bitumen y cristales de sulfuro, una mezcla que, al ser encendida, produce un denso y tóxico humo que seguramente mató a esos soldados romanos en cuestión de minutos. Y aunque los romanos seguramente conocían dichas tácticas, por desgracia las máscaras antigases no habían sido inventadas aún.