El actor Bob May, quien se encargaba de personificar al robot de Perdidos en el Espacio (Lost in Space), ha muerto a los 69 años de edad de una falla cardiaca.
Nació en la ciudad de nueva York y era el nieto del gran comediante de vaudeville Chic Johnson. May apareció en varias películas al lado de Jerry Lewis y en otras series, incluyendo la popular “El Túnel del Tiempo”.
Sin embargo, es debido a su “personificación” del robot en la serie Perdidos en el Espacio que se le recuerda mejor. Aún recuerdo cómo elevaba la cabeza, sacaba los brazos y comenzaba a gritar “¡Peligro, Will Robinson, Peligro!”. Sé que muchos de los lectores no habrán visto la serie. Yo la vi en repeticiones que aparecían por las tardes en la televisión y era una de mis favoritas. Trataba de una familia (los Robinson) que por una falla mecánica habían perdido el curso y viajaban de un planeta a otro intentando hallar el camino a casa (a la Tierra). Entre los personajes, uno de los más destacables era el Dr. Smith, un ser pusilánime y traidor que siempre metía a la familia en problemas.
(en la foto, Bob May a la derecha)

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No es de extrañarse la popularidad que el café ha disfrutado a lo largo del tiempo. La cafeína genera efectos activadores sobre el cuerpo y sobre la mente. Sin embargo, los estudios científicos nos dicen que lo estamos haciendo mal. Para una óptima mejoría en el rendimiento intelectual son mejores las pausas breves para beber pequeñas cantidades de café que meternos medio litro de la bebida entre pecho y espalda de una sola vez.
(Mayo 2000, Australia) Un hombre que trabajaba en una cervecería en Lelbourne (Australia) estaba inspeccionando los grandes contenedores en los que se fermenta esta bebida. Para su desgracia, sufrió un resbalón y cayó dentro de uno de los recipientes. Esto es mucho más peligroso de lo que suena, ya que el etanol que contiene la cerveza tiene una densidad menor que la del agua y fue incapaz de nadar hasta la superficie, ahogándose antes de que los rescatistas pudieran hacer algo por él. Lo peor del asunto, comentaron algunos, fue que hubo que tirar toda la cerveza del recipiente en el que se ahogó este ganador del premio Darwin.

En el más reciente número de la revista Nature, Tristram Wyatt ha escrito el artículo: Fifty years of pheromones.

