Los 101 locos egregios que cambiaron el mundo: 10.- Juana la Loca

by Andrés Borbón on 30 January, 2009

in Locos Egregios

250px-Johanna_I_van_Castilië Juana I de Castilla (Toledo, 6 de noviembre de 1479 – Tordesillas, 12 de abril de 1555) fue la tercera hija de Fernando II el Católico y de Isabel I la Católica, una de las figuras más controvertidas en la historia de España y de Europa, en general.

Como era altamente improbable que Juana fuera a gobernar algún día, recibió una educación basada más bien en la obediencia y en las artes que en el gobierno y en funciones administrativas. Era inteligente, y aprendía con facilidad, pero se le menospreciaba como solía hacerse con las mujeres en aquellos tiempos.

Su matrimonio con Felipe “El Hermoso” fue acordado como era usual en aquella época: Para lograr alianzas y ganancias económicas. Es curioso que antes de decidirse a casarla con Felipe, tuvieron que rechazar las ofertas del heredero al trono francés y de los Estuardo (Escocia).

Juana viajó a Flandes no sin algunos contratiempos. Sin embargo, cuando llegó no encontró a su prometido, quien se hallaba en Alemania. Cuando se vieron por primera vez, cuenta la historia, se enamoraron locamente.

Sin embargo, Felipe perdió pronto el interés en la relación e hizo que Juana se volviera cada vez más celosa. Juana lo vigilaba todo el tiempo y se dice que lo hacía seguir para saber si el enamoradizo Felipe andaba en malos pasos.

Inusitadamente, la muerte de todos sus hermanos mayores puso a Juana en posición de heredera al trono de Castilla y Aragón. La celotipia de Juana empeoraba, agravada por el alejamiento de Felipe, que hubo de partir a Flandes.

Tras la muerte de Isabel la Católica, su padre proclamó a Juana Reina de Castilla, y se acordó un reinado tripartita que incluía también a Felipe, aunque el rey Fernando nunca se llevó bien con él. Sin embargo, poco después Fernando se retiró y cedió el trono a Felipe, con el nombre de Felipe I. No obstante, al poco tiempo murió, aparentemente envenenado. Felipe había fallecido en Burgos, pero según sus deseos sus restos debían trasladarse a Granada. Juana llevó a su difunto esposo a su destino final en una travesía que duró 8 meses y que se realizaba sólo de noche. Felipe había dispuesto también que su corazón fuera llevado a Bruselas, y así se hizo.

La salud mental de Juana se debilitó aún más y el anciano Fernando el Católico se vio forzado a retomar el trono. Juana no se cambiaba las ropas, no se lavaba y apenas dormía. Su padre la encerró en Tordesillas y tras la muerte de aquél se desató una disputa sobre quién debía tomar el poder y fue su hijo Carlos I quien gobernó junto con su madre. Contra lo que se piensa, nunca se le retiró el cargo de reina ni se le declaró incapaz.

La reclusión de Juana en Tordesillas duró 46 años, durante los cuales vistió siempre de negro y estuvo acompañada por su hija Catalina. Se rumora que recibía malos tratos de los sirvientes y de quienes administraban el castillo, y las únicas noticias que salían de Tordesillas eran cuidadosamente trucadas para enfatizar la incapacidad de Juana para gobernar de facto.

Nunca más se le permitió abandonar Tordesillas, ni siquiera para visitar la tumba de su esposo, ya que tanto Fernando, su padre, como Carlos I, su hijo, temían que el pueblo exigiera que se le reivindicara en el trono. No obstante todo esto, cuando Juana tuvo la oportunidad de retomar el poder, apoyada por el movimiento de los comuneros, no lo hizo.

Cuando el ejército imperial entró en Tordesillas, la reclusión de Juana se intensificó. Según palabras de su hija Catalina, no la dejaban siquiera pasear por el corredor que daba al río, y la encerraban en una cámara sin luz alguna.

La salud física y mental de Juana fue deteriorándose progresivamente hasta que, finalmente, murió el 12 de abril de 1555, a los 76 años de edad.

En su tiempo, Juana fue la soberana más poderosa de toda Europa. Su locura, real o ficticia, es algo que jamás se podrá evaluar desde la perspectiva actual, dada la escasa información con que se cuenta. Muchos han aventurado diagnósticos psiquiátricos de Juana, pero es más probable que su reclusión y supuesta locura haya sido más una cuestión de estado que algo relacionado con su salud mental.

 
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{ 2 comments }

1 El Signo de La Espada 30 January, 2009 at 1:14 pm

Como no se iba a neurotizar si todo su entorno socail era enfermizo.

2 MAYRICIENTA 7 August, 2009 at 12:08 pm

Que historia tan mas triste, pobre mujer!!

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