Lo sé, lo sé… cada blogger ha escrito esta entrada a su manera, y hay miles de versiones en millones de blogs que abordan la misma cuestión, pero bueno, es una pregunta que cada uno de nosotros (los bloggers) debe responder en su momento.
Escribir en un blog es algo distinto a todo lo que haya hecho antes en mi vida. Siempre me ha gustado escribir, y cuando comencé en esto del blogging yo pensaba (erróneamente) que era muy semejante a escribir un pequeño ensayo, un cuento o una nota sobre algún punto de interés.
Al poco tiempo, me di cuenta que en el blog hay un involucramiento enorme de quien escribe. Suelen pasar meses hasta que el blogger encuentra “su propia voz”, pero tarde o temprano sucede. Las primeras entradas son tiesas, llenas de fuegos artificiales, datos abracadabrantes y, dependiendo del blogger, uno termina poniendo “toda la carne en el asador” en cada post.
Después, cuando uno ya se ha convertido verdaderamente en blogger, nos damos cuenta que bloguear es como la vida misma: No puedes vivir todos los días como si fuera el último de tu vida. No puedes correr un maratón diario por siempre. Hallar el “punto de confort” es importante, y ahí nos estacionamos un tiempo.
Luego viene la fase que me gusta llamar de “la cosquilla”. Tras unos cientos de posts, se da uno cuenta que se ha estancado, que un post se parece mucho al otro, y que escribimos como autómatas: Datos, fuentes, fotos o videos, etcétera. Y comienzan a aparecer esas frases en la cabeza de uno que comienzan con: “Y si… “.
En ese preciso momento es cuando un pre-blogger se convierte en blogger, cuando “se suelta” y comienza a tratar el blog como lo que es: Parte de su vida. Las frases se hacen más flexibles, los intervalos entre un artículo y otro se acortan y comenzamos a ver la vida como un surtidero de temas para bloguear.
En ese momento es cuando sucede que el miedo se ha ido, cuando la autocomplacencia o la autocrítica excesiva nos abandonan. El blog se convierte en una extensión de nuestros sueños, de nuestros miedos, de nuestras alegrías y de nuestras esperanzas.
He escuchado decir a muchos bloggers que si, de pronto, nadie los leyera, segurían blogueando. Ahora puedo decir lo mismo.
¿Cuál es la magia del blog? Bueno, la magia está en la incertidumbre. En un buen día entran a este blog unas 15 mil personas, pero sólo 20 ó 25 dejan algún comentario. Esa comunicación “secreta” con los otros 14, 975 lectores es un misterio, una suerte de cosa mágica que lo tiene a uno imaginando todo el día si el post (o los posts) habrán sido de su agrado, qué pensarán, qué comentarán. ¿Regresarán?
Y al día siguiente, sucede lo mismo: Salen publicadas nuevas entradas, con opiniones, puntos de vista, bromas o lo que sea que el blogger tenga en su armamentario ese día en particular. El blog, entonces, comienza a escribirse desde la imaginación, desde la fantasía, desde el terreno de los sueños.
Los super-bloggers dicen que escriben para sí mismos y les creo. Cuando se ha superado la fase de escribir para el lector invisible, cuando el volumen de palabras que uno ha producido es monumental, el blogger se vuelve hacia sí mismo y comienza a escribir para sus propios ojos. Sabe que hay decenas, cientos, miles o millones de personas que leen cada palabra, cada coma, que visitan los links que pone, pero esos bloggers-gurús o bloggers-metafísicos (o como quieran llamarles) saben que lo más importante es comunicarse consigo mismos, entender que el blog es una especie de boomerang que nos regresa lo que hemos puesto en él.
No confundir (por favor) a estos últimos bloggers con los novatos que dicen: “Escribo para mí mismo” y que sueltan barbaridad tras barbaridad sin preocuparse (“aparentemente”) de los lectores. No, los super-bloggers ya pasaron por eso, por la fama y por el deprecio de la fama, y se han vuelto puntos de referencia, y no les importa si los critican porque su entrada tiene 3 palabras o 10 mil. Escriben porque sienten que deben escribir, porque así se entienden a sí mismos y porque saben que sus palabras ayudarán a algún lector, instruirán, crearán una oleada de pensamiento que va más allá del blogger. Cada artículo de estos bloggers lanza ondas que se difunden por el ciberespacio y que afectan vidas, generan emociones, producen reacciones que van más allá del punto de partida.
Esos son, a mi entender, los motivos del blog.
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