El Origen
Micajah y Wiley Harpe fueron, tal vez, los primeros asesinos seriales norteamericanos de que se tiene noticia. Se sabe poco del inicio de su historia, pero algunos los han llamado “los más brutales monstruos de la raza humana”.
Algunos mencionan que emigraron de Escocia a los Estados Unidos cuando eran pequeños, y que se instalaron en North Carolina, aunque otros mencionan que los Harpe eran oriundos del país. Los primos eran muy unidos, e inicialmente se llamaban William y Joshua, pero cambiaron sus nombres a Micajah y Wiley, respectivamente, y se hicieron pasar por hermanos.
En la Guerra
Fueron a la guerra, pero se pusieron del lado de la Gran Bretaña y mataron unos cuantos patriotas.
Micajah nació en 1768 y era alto, musculoso y solía cargar armas de todos tipos. Wiley era dos años menor, pero ambos eran feroces peleadores y busca bullas.
Dos Raptos
Cuando las cosas se pusieron difíciles para las tropas inglesas, los Harpe desertaron. Micajah raptó a una chica llamada María Davidson para hacerla su esposa. Raptaron también a Susan Wood y algunos de sus primeros asesinatos los cometieron con sus propios hijos, de los cuales mataron 4 en total.
Wiley se casó legalmente con una mujer llamada Sarah Rice mientras su primo vivía con sus dos esposas. Todos vivían en una cabaña en un lugar que después se llamaría Old Maidensville Road. Comenzaron a robar el ganado de sus vecinos. Fueron arrestados por esto, pero los Harpe se las arreglaron para escapar, convirtiéndose en convictos, instalándose en un lugar llamado “Cave-in Rock, un paraje montañoso con cavernas, pasadizos subterráneos y que albergaba a algunos de los peores criminales del momento.
Piratas
Como el lugar se encontraba muy cerca del río Ohio, fácilmente emboscaban los navíos que transitaban por él. No solían matar, pero los Harpe eran de otra calaña y con frecuencia asesinaban a aquellos que robaban. En una ocasión, ataron a un hombre desnudo a un caballo y lo enviaron a un despeñadero, donde tanto el caballo como el hombre murieron despedazados.
Luego las Harpe se mudaron a Kentucky y en una ocasión hallaron a una pequeña niña cerca del Green River. La asesinaron destrozándole la cabeza contra la estructura del puente. Luego mataron a un hombre apellidado Johnson, disparándole en la cabeza. No contentos con eso, le abrieron el abdomen y se lo llenaron con rocas para hundirlo en el río, aunque eventualmente el cuerpo se descompuso, las rocas se liberaron y el cuerpo salió a flote.
El hijo de Micajah
El recuento de sus crímenes en esta época es vago, ya que mataban en terrenos solitarios y los restos a veces no eran descubiertos jamás. Fue entonces cuando Micajah mató a su hijo de 4 meses de edad tomándolo por los tobillos y estrellándole la cabeza contra un árbol. Los Harpe no hacían distinción entre niños, mujeres, hombres libres o esclavos. Simplemente robaban, violaban y mataban en cada oportunidad que tenían.
Precio por sus Cabezas
Fue entonces que el gobernador de Kentucky puso precio a sus cabezas: 300 dólares a quien los entregara vivos o muertos. Los Harpe se mudaron nuevamente a una zona apartada y llegaron a un hostal cuyo dueño se apellidaba Pharris (o Farris). Demandaron comida y luego dijeron que el precio era muy alto y que no pagarían. Un hombre llamado Langford, que estaba ahí también, salió en defensa de la dueña, pues el marido se hallaba fuera. Dijo que no tenían por qué tratar mal a la mujer, que si no tenían dinero, él podía pagar por la comida, ya que tenía suficientes fondos para eso y más. Con esto, selló su sentencia de muerte, pues pocas horas después lo asesinaron en el camino, quitándole el dinero y escondiendo el cuerpo entre los arbustos.
El cuerpo fue encontrado por un ganadero y llevó el cadáver a la casa de Pharris, mientras iba en busca de las autoridades. Ahí, reconocieron al hombre y dedujeron que habían sido los Harpe quienes lo habrían matado para robarlo. Un grupo de hombres salió en su persecución y atraparon a los Harpe, pero estos consiguieron escapar nuevamente.
Sed de Sangre
A partir de este incidente, los Harpe incrementaron la violencia de sus ataques. Mataban por matar, y muchas veces ni siquiera se molestaban en robar los bienes de la víctima. Vivían en los bosques o en cavernas, de las que había un sinnúmero en las montañas. Ocasionalmente abandonaban su escondite, sólo para volver a matar, aterrorizando a las poblaciones cercanas por la brutalidad de sus crímenes.
En una ocasión, llegaron a casa de una mujer y le pidieron que les hiciera algo de comer. Ella les dijo que no le era posible, pues cuidaba de su niño. Ellos le propusieron que lo pusiera en su cuna, y que lo cuidarían mientras ella preparaba la comida. La mujer aceptó y, de pronto, el niño dejó de llorar. Cuando terminó de preparar la comida, la mujer fue a la cuna y encontró a su bebé (de unos meses de nacido) con el cuello cercenado. En ese momento los Harpe la atacaron, apuñalándola. Robaron la casa y le prendieron fuego.
La Captura de Micajah
El esposo, de apellido Moses, organizó una batida para capturarlos. Divisaron humo en las montañas y encontraron a Micajah durmiendo. Se organizó una balacera y fue herido. No obstante, se las arregló para montar un caballo y huir, pero fue perseguido y le dispararon en una pierna y en la espalda. Sin embargo, continuó huyendo y uno de los perseguidores, el que tenía el caballo más rápido, consiguió darle alcance y dispararle en un brazo y en el costado. El hombre, llamado Leiper, recargó su arma y se acercó al criminal, conminándolo a que se rindiera (aún tenía un cuchillo y un hacha). Al verse acorralado, Harpe entregó sus armas. Leiper se dio tiempo para preguntarle por qué había matado a tanta gente, y la respuesta de Harpe es la misma que han dado a lo largo del tiempo los asesinos seriales: Porque odiaba al género humano y él y su primo habían jurado matar tantas personas como pudieran, y que el único crimen del que se arrepentía era el de su hijo, a quien mató porque lloraba demasiado.
Para entonces, el resto de la batida les había dado alcance y un hombre llamado Stegall tomó el arma de Micajah y le cortó la cabeza. Tenía 31 años de edad.
Wiley
Mientras tanto, Wiley siguió huyendo y adoptó el apellido Setton, pero su sed de sangre no estaba saciada y continuó matando, se unió a una banda de forajidos que había conocido en el pasado, comandada por un hombre llamado Sam Mason sobre cuya cabeza había una recompensa de 2 mil dólares.
Wiley planeó entregar a Mason y cobrar la recompensa. Junto con un cómplice, mató a Mason, le cortó la cabeza y la puso en un saco con cal, confiando en que Mason sería reconocido, pues tenía unos caninos anormalmente largos. Sin embargo, cuando fue a entregar la cabeza a las autoridades, fue reconocido como uno de los Harpe y apresado.
Wiley Harpe fue colgado el 8 de febrero de 1804
Probablemente nunca se sabrá a cuántas personas mataron los Harpe. Los cálculos van desde 20 hasta una centena, pero han pasado demasiados años desde entonces y sólo queda especular sobre ello.
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