
Nuevos estudios confirman las anteriores suposiciones de que el “Hobbit” (Homo floresiensis) no era humano, sino descendiente de alguno de los antecesores del hombre.
La Dra Karen Baab, investigadora del Departamento de Ciencias Anatómicas de la Stony Brook University usó métodos de análisis 3D para medir la estructura y simetría del cráneo del Hobbit y confirmó los resultados que previamente había publicado Kieran McNulty y que descartaban la teoría de que los hobbits fueran una estirpe humana que sufría de microcefalia (una enfermedad en la que el cráneo es anormalmente pequeño).
Las mediciones fueron comparadas con cientos de otras pertenecientes a otros homínidos y hallaron características que hacen al Hobbit inconfundible. Esto quiere decir que es una nueva especie. En la estirpe humana, pero definitivamente no relacionado al humano moderno.
Una de las cosas que más llamaron la atención fue que el cráneo del Hobbit tiene características típicas de fósiles de alrededor de 1.5 millones de edad, y la edad de los huesos del Hobbit está documentada entre 17 mil a 95 mil años, lo cual plantea varias preguntas sobre la línea evolutiva que siguió este ser.
Probablemente la controversia en torno a este homínido persistirá un tiempo más, por lo menos hasta que se encuentren más muestras de ellos, de sus herramientas y, posiblemente, de individuos análogos en otras latitudes. Por lo pronto, casi todo lo relacionado al Hobbit entra en el terreno de la especulación y, ¿por qué no? de la fantasía.









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