Los biólogos dicen haber descubierto evidencia incontrovertible de que el nacimiento virginal es posible… por lo menos entre los tiburones, esos simpáticos pececitos que si te descuidas se llevan tu brazo en un abrir y cerrar de ojos.
Resulta que una hembra del zoológico de Nebraska tuvo un tiburoncito sin la participación de un tiburón macho, ya que da la casualidad de que no había ninguno en el zoológico. A esto se le conoce como partenogénesis y había sido demostrado en algunos reptiles, anfibios y aves, pero no en tiburones.
Algunos pusieron en duda tal fenómeno, diciendo que algunas especies pueden “almacenar” el semen durante mucho tiempo y después procrear un hijo a partir de dicho material. Sin embargo, los exámenes de DNA confirmaron que el tiburón hijo tiene el mismo DNA que la madre.
A continuación, habría que decir: ¡Milagro!, pero es sólo la naturaleza haciendo su trabajo.
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