Por lo que veo, cada vez son menos las características que nos separan del resto de los animales. Muchas veces he escuchado decir que somos los únicos que reímos, pero hace tiempo que este mito quedó atrás. Primero, porque nuestros parientes primates ríen, y más que la mayoría de nosotros y ahora, porque parece que la risa desciende en la escala evolutiva hasta las ratas.
Este científico, de nombre Jaak Panksepp (sólo él sabe cómo se pronuncia eso) ha estado haciendo experimentos con ratas, registrando los sonidos que emiten y catalogándolos en diversas circunstancias. Tal vez esté chiflado (la cara no lo desmiente), pero afirma que tras acostumbrar a las ratas al contacto de sus manos, ellas juegan con ellas, y que cuando él les hace cosquillas, producen un registro de sonidos de una índole totalmente distinta, y que sólo se da cuando las ratas “juegan” entre ellas.
De no haber visto el video, habría pensado que dichos sonidos eran agresivos, intimidantes o, simplemente, de disgusto ante la intromisión de esa mano humana, pero no… ¡parece que las ratas se divierten! Tras las “cosquillas”, persiguen la mano por la jaula como si quisieran más.
Vaya…
Duración del video: 1:15 minutos
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