Premios Darwin: Mientras más grandes, mejor

by Andrés Borbón on 21 January, 2009

in Anécdotas, Cómico, Curiosidades, Medicina, Vida

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(Septiembre 2003, Florida)

Un hombre joven llegó a la sala de emergencias en Tampa, Florida, quejándose de dolor escrotal. Le dijeron que esperara y se sentó en la sala, junto a su novia, quien trataba de confortarlo por el evidente dolor que sufría.

Dos horas después, lo llamaron, pero insistió en que su novia permaneciera en la sala de espera. El examinador se quedó sorprendido al ver que sus escrotos eran del tamaño de una pelota de basketball y que colgaban hasta la mitad de su muslo. Cuando le preguntaron qué había sucedido, él confesó (tras ciertas vacilaciones) que había intentado hacer crecer sus escrotos para impresionar a su novia, quien siempre le reprochaba que no tuviera “grandes bolas” como su novio anterior. Con esto en mente, compró un equipo de venoclisis y se inyectó 500cc (medio litro) de solución salina con una aguja.

El problema es que se había desarrollado un severo cuadro de celulitis (infección del tejido debajo de la piel) que lo tuvo en el hospital varios días con grandes dosis de antibióticos.

Los miembros del equipo médico no supieron si la novia vio lo que el chico había hecho con sus genitales, ni si la había impresionado tanto como los impresionó a ellos el tiempo que estuvo bajo tratamiento.

Se recuperó completamente, y perdió su Premio Darwin, que bien merecido se lo tenía.

*

Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.

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