La Inquisición: Relaciones sexuales con un demonio

by Andrés Borbón on 19 January, 2009

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sucubo

En la ciudad de Coblenza un pobre hombre ha sido hechizado de tal manera que en presencia de su mujer hace él solo, incluso repetidas veces, todo el acto del amor como los hombres y las mujeres acostumbran hacerlo, y también que a los apremios y los quejidos de su mujer no se le pueda impedir que al completar uno o tres actos diga las palabras ¡Queremos empezar desde el principio!… Si después de que haya recuperado algunas fuerzas se le pregunta de qué modo ha gritado eso y que si ha tenido una persona como succubus [demonio femenino como pareja sexual] acostumbra responder que él no ve nada, que tiene el sentido tan robado que no está en condiciones de reprimirse, y que debido a esta brujería hay una cierta mujer que es muy sospechosa de habérselo hecho, porque a ese pobre le ha amenazado con palabras pudendas que le ayudaría porque él no estaba de su voluntad. El hombre es víctima de la influencia maligna producida por una bruja, una mujer que se somete voluntariamente a un incubus (demonio masculino). Con respecto a los succubus entre los hombres, no se da una entrega voluntaria ya que, debido a la fuerza natural de la razón, en la que los hombres superan a las mujeres, se retraen de tal cosa.

Jakob Sprenger y Heinrich Institoris, El martillo de las Brujas.

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