Parece una historia de ciencia ficción, pero no lo es: Los científicos saben que hay metano en el aire de Marte. Y dado que en las condiciones atmosféricas de ese planeta el metano es rápidamente destruido, eso significa que hay una fuente constante de dicho gas.
Las fuente de metano pueden ser dos: Geológica y Biológica. La primera, es mediante la oxidación del hierro y la segunda se da cuando las bacterias u otros seres microscópicos liberan dicho gas como parte de sus procesos metabólicos.
Y aunque en el exterior Marte es un planeta frío y sin vida, puede ser que en las profundidades del planeta rojo (tal vez a kilómetros de distancia de la superficie) haya enanitos verdes mirándonos con sus telescopios y pensando qué hacer con nosotros, los curiosos y entrometidos terrícolas.



