Esta joya de investigación científica es, a mi juicio, un fuerte candidato para ganar uno de los premios Ig Nobel 2009.
Resulta que yo ignoraba muchas cosas (y las sigo ignorando). Primero, que los antiguos chinos no organizaban peleas de perros, ni de gallos, ni de ornitorrincos, sino de grillos. La segunda cosa que no sabía era que ellos consideraban a los grillos cabezones los mejores peleadores y la tercera cosa que desconocía era… que los condenados chinos tenían razón.
Un investigador de posdoctorado llamado Kevin Judge y que trabaja en la Universidad de Toronto Mississauga decidió poner a prueba todo su entrenamiento científico abordando esta encrucijada fundamental del concimiento humano y halló que los chinos estaban en lo cierto, que los grillos cabezones son más bravos porque tienen mandíbulas más fuertes y dado que los grillos machos se ponen al brinco (literalmente) y pelean por territorio o por las grillas, arremeten a mordidas contra el otro hasta matarlo.
El estudio se llama “Male Weaponry in a Fighting Cricket“, algo así como “Armamento masculino en el grillo peleador“.
El reto: Hallarle una utilidad práctica a esta perla de sabiduría.



