
La campana más grande del mundo se llama “Tsar Kolokol” y fue fundida en Rusia en 1733. Pesa 216 toneladas pero, por desgracia, está rota y nunca fue tocada.
Antes de ser instalada, se encontraba en un almacén que se incendió. Para “salvar” la campana y evitar que se derritiera con el fuego, los cuidadores decidieron arrojar agua sobre la campana. Por desgracia, el salvamento no funcionó como pensaban, ya que el agua fría hizo que la sobrecalentada campana se rompiera, destruyéndola para siempre.
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