
El aparatito que se ve en la fotografía, que funciona con una batería de 9 volts (esas cuadradas) y que emite sonidos de ultrafrecuencia, no tienen otra finalidad que producir un estado nauseoso en la víctima (o en el “enemigo”, si así se le quiere ver).
Cuesta 30 dólares, y por esa moderada cantidad pueden convertirse en infractores de la ley (si los pescan) ya que producir un malestar de este tipo en otra persona puede bien ser visto como una agresión, pero hay gente a la que le gustan las bromas pesadas y que no se detendrá ante tales advertencias.
A mí, como últimamente me están sobrando unos kilos, me serviría para ponerlo cerca del refrigerador, y que cada vez que abriera la puerta se encendiera y me provocara un estado nauseoso. ¿eh?
Seguro que en un mes estaría como una varita, o a las primeras de cambio del gadget saldría volando por la ventana.
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