Los posts patrocinados y la crisis de la publicidad tradicional

by Andrés Borbón on 8 December, 2008

in Blogueradas

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La gráfica que se ve arriba (tomada de the inquisitr) son los ingresos por publicidad en los medios tradicionales (estadounidenses) a partir del 2006 y hasta la fecha. Con “medios tradicionales” me refiero a periódicos y revistas. Como puede verse a simple vista, las empresas de información en papel no la están pasando muy bien.

Otro sector que está sufriendo severas pérdidas es la de los “anuncios clasificados”, esas pequeñas notas que la gente paga por poner en los periódicos, que han caído 43.6% (una pérdida de 497 millones de dólares).

En cuanto a los bienes raíces y los anuncios de automóviles, las cosas no van mucho mejor: 38.6% y 29.2% de pérdidas, respectivamente.

Y estas cifras no corresponden necesariamente con la crisis financiera que están viviendo los Estados Unidos (y el mundo entero). Es un fenómeno que ya tiene largo rato gestándose y que no tiene visos de revertirse en el corto ni en el mediano plazo.

La culpa de todo esto no la tienen los medios tradicionales, y las compañías tampoco están gastando menos dinero en publicidad. Simplemente, que el modelo está cambiando. Con la expansión desorbitada de la red (internet, pues), muchos fabricantes optan por abrir sus propios portales de publicidad o por contratar espacios ya establecidos para promocionar sus productos. Así pues, el negocio publicitario está mudándose poco a poco a la red, un medio más eficaz que los medios tradicionales pero, también, mucho más competido y más inmaduro.

En lo que respecta a los blogs, mucho se ha hablado sobre la pertinencia o no de incluir publicidad en estos espacios, tanto la contextual y la fija como la textual.

El ejemplo típico de la publicidad contextual es Google Adsense, que muestra anuncios relacionados al contenido que el lector está mirando,

La publicidad fija es aquella que se muestra (dentro o fuera del contenido) independientemente del tema que se esté tratando en ese momento.

El problema lo constituye (para algunos) la publicidad textual: Cuando el blogger escribe sobre un producto a cambio de una remuneración económica. Algunos próceres del purismo blogosférico (ironía) como el ecuatoriano que creó su red de blogs en México y que ahora vive en Bélgica pero que ha tenido la cómica ocurrencia de presentar sus productos como españoles (Eduardo Arcos) y el español Enrique Dans (un hombre al que si algo le reconozco es su enorme inteligencia verbal y su visión empresarial) piensan que escribir un post a cambio de dinero es “malo”, poco digno y que demerita la credibilidad del blogger.

Otros, entre los que me incluyo, no pensamos que esos sermones inquisitoriales tengan ningún fundamento. Son como los gritos de las plañideras: Que chillan porque se supone que deben chillar. O como los niños que agitan los brazos en la alberca para salpicar agua y que los demás noten que están ahí. Además, con sus opiniones se meten en un terreno que no les compete del todo: La libertad de cada blogger de elegir su comportamiento ético, comercial y cualquier combinación que surja de estos dos aspectos. La estridencia de sus opiniones (pienso yo) los ridiculiza, los desmerece y los convierte en agitadorcillos de mediocres alcances. Pero como reciben premios y ganan mucho dinero (en el blogging o fuera de él), algunos incautos piensan que por eso mismo sus palabras merecen algún crédito. Y no es así.

Me viene a la mente, no sé por qué, a Torquemada hablando de los estigmas brujiles.

Apenas la semana pasada me inauguré con dos análisis patrocinados y a pesar de haber hecho un profundo autoanálisis (no patrocinado), de haberme visto al espejo concienzudamente y de haber preguntado a quienes me conocen si mi expresión se ha vuelto más mefistofélica que de costumbre, no he podido advertir el menor cambio en mí, inlcuyendo mi alma inmortal, mis facciones o mis atributos éticos.

Hay que entender algo: Los blogs no son templos, los bloggers no hemos hecho votos de ninguna clase y la blogósfera no es una iglesia. Los falsos profetas o los profetas autodesignados (como Arcos y Dans) merecen ser escuchados, pero que no se quejen cuando la turba los bañe a tomatazos, o cuando sus opiniones sean superadas por la realidad.

Y como Savonarola (aquél predicador al que se le ocurrió quemar obras de arte en la hoguera de las vanidades), tendrán seguidores, pero terminarán de la misma forma que el cura rebelde.

Hay que entender una cosa: Todo blog con publicidad es una empresa. Sus artículos son productos comerciales patrocinados por aquellos que les pagan para mantener el blog funcionando, para cubrir los sueldos de los empleados y para comprar gradgets, boletos de avión o una hogaza de pan. Los bloggers que viven (total o parcialmente) de sus blogs escriben artículos patrocinados todo el tiempo. Tal vez no obedezcan órdenes directas de sus patrocinadores, pero si un blog de tecnología se pone a escribir sobre los gritos de la vecina de al lado y la dieta que ha decidido seguir para bajar la panza, los anunciantes se irán. La relación post-patrocinio es más sutil, pero está presente, y quien no lo vea es que es ciego, tonto, hipócrita o las tres cosas a la vez.

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