En mayo del 2003, mientras Aron Ralston se encontraba explorando en el cañón Blue John, cerca de de Moab, Utah, un peñasco cayó atrapando su antebrazo derecho y aplastándolo.
Tras intentar durante cinco días levantar o romper la piedra, la desesperación se apoderó de él y talló su nombre, su fecha de nacimiento y su fecha de muerte en la roca. Ya que no contaba con una reserva de agua, bebió su propia orina y grabó en video una despedida para su familia.
Finalmente, deshidratado y moderadamente confuso, Ralston decidió golpear su brazo con una piedra para romper los huesos (el radio y el cúbito). Usando la roma hoja de su navaja multiusos, cortó la carne y los músculos. Después, usó las pequeñas tijeras que tiene la herramienta para seccionar los tendondes y, por fin, quedó libre.
Cuando Ralston fue rescatado, las autoridades del parque rescataron el brazo y lo cremaron. Ralston regresó al lugar y depositó ahí las cenizas.













{ 9 comments… read them below or add one }
Una historia tan curiosa como aterradora, que valor tiene ese hombre, yo no me veo capaz.
Saludos.
Lo dejó ahí Jigsaw xD
…
Qé horror! Yo no sabía de esta
historia… =Z …
Qé desesperación!
Este hombre es digno de admirar, pero mucho, aunque por otro lado, en caso de vida o muerte nadie sabe lo que es capaz de hacer para sobrevivir, hasta que no te encuentras en el caso no sabes lo que va a pasar, yo antes que morir también prefiero pasar muchisimo dolor amputandome el brazo con “herramientas rudimentarias” la verdad.
cristian 65:
En efecto, creo que tomó la única decisión posible en estos casos. Sin embargo, estoy seguro que muchas personas no lo harían, sino que morirían esperando que alguien los rescatara antes de realizar una amputación con herramientas tan rudimentarias y sin anestesia.
Lo bueno de este hombre es que el evento no lo trastornó ni lo hizo cambiar de estilo de vida. Sigue escalando y lleva un estilo de vida casi como el de antes. Eso, desde mi punto de vista, requiere aún más valor.
A mi lo que me llama la atención es que el tipo ya se había dado por vencido y despedido del mundo. Cuando creo que cualquiera en esa situación desesperada habría cortado el brazo el primer día y no esperado al quinto. Es un dilema elemental: ¿Mi brazo o mi vida?
Andrés, pero en situaciones límite el instinto de conservación toma el control y es capaz de hacer cosas que ni no imaginamos. Yo creo que cualquiera habría hecho lo mismo. Sospecho que ese tipo de anécdotas son mucho más comunes de lo que podría pensarse.
Pues algo bien difícil la verdad, solo en un caso extremo se puede tomar una decisión tan fuerte.
Vaya; quizás pensó que no sobreviviría a lo que estaba a punto de hacerse. Qué entereza… afortunadamente el brazo no se le grangrenó estando aplastado bajo la piedra. Y qué admirable resulta todavía, como lo menciona Andrés, que siga con su estilo de vida, escalando y haciendo las cosas que le gustan. Eso sí es seguir con vida.
Es una historia muy fuerte para muchos de nosotros, pues no estamos preparados para enfrentar a la muerte; pero sobre todo para librarla.
Este hombre tuvo una conducta realmente asertiva, como, la gran mayoría de nosotros no la podrá tener, tal vez.
Lo felicito por darnos ejemplos de respuestas positivas, ya que nuestra cultura solo nos enseña a ser derrotados antes de buscar alguna solución a nuestros problemas.
aaahyy no no, yo la neta prefieromorir si me muero ya no siento,ni nada ni voy a saber nada,en cambio si lo hago sufro un dooooloooorrrr para que al rato vengan a rescatarme xD o estar toda la vida sin un brazo,en caso de qe mi brazo ya estuvieraa todo dañado ps en un hospital no y con anestecia please