Hay algunas diferencias entre tomar una buena fotografía y hacer una buena fotografía.
El fotógrafo puede tomar una buena foto estando en el lugar correcto, con la cámara a punto y disparando en el momento preciso. El rey absoluto de este tipo de fotografía (desde mi punto de vista) fue Henri Cartier-Bresson (su portafolio en Magnum).
Hacer una buena foto requiere un fotógrafo que, además de los indispensables conocimientos técnicos, sea capaz de crear un ambiente, una situación o una superposición de escenas que originen algo nuevo, inusual o grotesco (lo horrible también puede ser artístico).
Robert Staudinger y Andreas Franke son dos fotografos que hacen fotos increíblemente creativas. Feas o bonitas, eso ya queda a gusto del cliente, pero de que son originales eso no se los quita ni el Papa (menos el actual).






