
Ser gordo o ser flaco es, para algunos, una cuestión trivial, para otros es un reto al amor propio y para algunos más una cuestión de vida o muerte.
Estas son las puertas de entrada (a la izquierda) y de salida (a la derecha) de la conocida empresa adelgazante WeightWatchers. Imagino que las puertas en la casa de mi abuela (que cocinaba como los ángeles) estaban invertidas.



