

Las cosas, dicen por ahí, no suceden igual en todas partes. Incluso parece que las reglas de la naturaleza se distorsionan como si quisieran enseñarnos que no hay que confiar en ellas, que no son tan inmutables como quisiéramos pensar.
En Arabia, Saudita, una niña de un año resultó estar embarazada, pero como aquella antigua leyenda que aún rige nuestras vidas, fue “sin pecado”, ya que una de las niñas “absorbió a la otra y el producto, al parecer, se instaló en el útero de la futura madre que, si todo sale bien, dará a luz a su hermana y convertirá a su madre en abuela. Todo un enredo, pues, ya que el padre de la futura criatura será también el abuelo de la misma.
Una prueba más de que o los escritores de ficción se están quedando sin imaginación o de que la naturaleza es el mejor guionista de todos los tiempos.
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