Pecados Capitales Blogueros

by Andrés Borbón on 18 November, 2008

in Blogueradas

por: Graciela Ventimiglia.

Sin ánimo de entorpecer la lectura de la entrada, diré solamente que me da mucho gusto que Graciela haya aceptado la propuesta de aparecer en el blog como Blogger Invitada. Ha pasado un buen rato desde entonces y, a pesar de la mutuas procrastinaciones, he aquí lo que nos entrega Graciela.

Como verán, valió la pena.

¡Muchas gracias, Graciela!

Andrés Borbón

Adendum: Si después de la lectura se quedan con ganas de seguirla leyendo, dénse una vuelta por Mezcla Azul

***

Con los siglos de convivencia más o menos pacífica entre los seres humanos, hemos aprendido a tolerar más a los señores vicios por eso de “el que esté libre de culpa…” y a devaluar a sus antítesis, las señoras virtudes, porque con las nuevas generaciones fueron quedando desfasadas, obsoletas…sí: un hato de pacatería pasado de moda.

Para los desmemoriados, el listado de los siete pecados capitales (los que pueden ser fácilmente perdonados -y olvidados-) son: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. El orden no es azaroso, sino el instaurado por Gregorio I, pero los seculares preferimos encasillarlos – y diluirlos- como vicios morales desordenados, mas siempre actualizados.

Un bloguero no puede consultar un manual de instrucciones éticas sencillamente porque no existe, pero bien podría guiarse por la moral cristiana en algunas cuestiones para bloguear.

1. Obsesionarse con el objeto del deseo puede trastocar la relación obra-escritor lo que conlleva a la búsqueda permanente de satisfacción al punto de convertir medios en fines. Bloguear debería ser un proceso idealizado en el que se refleje el alma y los sentimientos de quien lo hace, en pos de la verdad o de la búsqueda de criterios que afirmen nuestras creencias y/o las refuten.

Para que se entienda mejor: bloguear no es escribir cualquier estupidez que se nos ocurre cuando dos neuronas se activan al mismo tiempo que el deseo de orinar por la mañana…tampoco es un ejercicio corporal como al que estamos obligados a realizar diariamente para huir de la flaccidez o la osteoporosis.

Pecar por exceso de palabras…por citar compulsivamente a blogueros influyentes…por hilvanar frases con citas de filósofos antiguos… por otorgar la razón a todas las opiniones que pululan por la red…por vestir el anonimato para deslizar oscuras intenciones y lenguaje procaz: eso significa para mí una vergonzosa y exponencial lujuria verbal y escrita.

2. ¿Quién no ha experimentado aunque más no sea una vez las consecuencias de un ‘atracón’ en una fiesta? Todo se ve tan rico y sabroso que no podemos negarnos a probarlo y peor aún: demostramos una falta total de saciedad tal como si de instinto animal se tratara.

Consumir es la regla de oro ya que nos invitaron a una fiesta y sentimos que despreciar lo que nos ofrecen es de mal gusto. Es así que nos tragamos los hostings, los gadgets, los widgets, los blogs, los microbloggins, los fotologs, los spaces, los wikis, las redes sociales, los generadores y servicios de-cualquier-cosa, los templates, los bottoms…y en general todo el soft que muestre la etiqueta ‘free’.

A esto lo llamo pecar por gula: apetito insaciable y consumismo frenético de la Web dospuntocero.

3. El afán por atesorar desmesuradamente objetos, pensamientos o ideas no sería tan reprochable si no fuera porque la persona que está detrás de la vana acumulación convierte su deseo en codicia perdiendo así la noción de la noble relación de intercambio social que debería primar en la red.

Cuando yo era niña aparecieron por primera vez las remeras con inscripciones y recuerdo que tenía una que decía ‘fair play’. Pasaron muchos años antes de que yo pudiera comprender el significado real del ‘juego limpio’ y es una pena porque cuando al fin incorporé el concepto, éste se perdió. Se fue diluyendo hasta ser sustituido por el ‘sálvese quien pueda’.

La avaricia estigmatiza a quienes codician el conocimiento ajeno porque venden su alma con tal de poseerlo para salvarse de la ignorancia.

¿Y cómo reconocemos a un bloguero avaro? Porque es el que tiene el conocimiento pero no lo comparte, lo atesora pero lo paraliza, lo acumula pero lo esteriliza.

Leo frecuentemente a blogueros avaros escondidos en ALGUNOS foros y blogs de ayuda…parecen desbordar generosidad pero sólo buscan reconocimiento para adquirir reputación, y claro…esto a su vez les da más poder para seguir obteniendo el conocimiento tan deseado. Lo que hacen en realidad es alejarse del novato como si fueran leprosos…evitan contestar las preguntas de sus ávidos lectores por miedo a que los contamine la ignorancia.

¡Y al bloguero que le quepa el sayo que se lo ponga!

4. Si con los vicios anteriores se peca por excesos con la pereza se peca por carencias. Creo que es el más común de ver en la blogocosa: post con pobreza de contenido o con pocos fundamentos, lo que denota la falta de interés de sus autores; post publicados con errores de tipeo, de redacción y ¡oh! ortografía, lo que nos lleva a pensar que no tienen ganas de corregir sus publicaciones ni de superarse a sí mismos y menos aún de aprender de los demás; blogs desactualizados y otros prácticamente abandonados a su binaria suerte.

¿Y qué es lo que deja más en evidencia a un bloguero perezoso? Por los comentarios que escriben sus lectores…hay algunos que provocan vergüenza ajena, sin embargo el bloguero ni se inmuta, por lo tanto no contesta al agravio, ni a la grosería, ni a la pregunta, ni a la inquietud, ni a la opinión. Como diríamos los argentinos en nuestro lunfardo habitual, simplemente le da ‘fiaca’ contestar.

La acidia se convierte en pecado cuando el bloguero no asume una postura real ante su ser existencial y pospone su deber ser a favor de su ser virtual…cuando es incapaz de hacerse cargo de las obligaciones que ha creado en su mundo virtual y realiza a desgano sus tareas en el mundo real.

5. La ira por más razonada que sea, sigue siendo ira. Los blogueros sedientos de justicia son los que se encolerizan con facilidad porque están convencidos que han venido al mundo a obligar a los demás a que piensen como ellos. Materializar la ira es lo peor que puede suceder en la blogósfera, una violencia encubierta muchas veces detrás del anonimato, porque sencillamente es imposible agarrarse a trompadas como en la vida real.

Los apetitos desordenados de venganza de un bloguero, que además tiene conocimientos elevados sobre programación, pueden llegar desde hackear una cuenta, hasta infectar de virus una computadora. Los más elitistas pueden optar por sublevar a las masas –de lectores- en contra de lo que considera una injusticia directa o indirectamente en contra de su persona, manipulando cualquier información fidedigna para cargarse de razón y así poder lograr su verdadero objetivo.

La diferencia entre la ira razonada y la ira injustificada radica en el objeto o en la situación. El bloguero iracundo necesita imperiosamente acabar con el objeto, no con la situación.

6. Es una envidia sana. ¿Cuántas veces escuchamos semejante hipocresía? Querer parecernos a los demás porque les va bien siendo lo que son como personas, significa que estamos imitando virtudes ajenas y está muy bien. Sentir pesar o tristeza porque a otro le va bien está mal.

Si pudiéramos mirar la cara de un bloguero envidioso cuando lee un PR con un dígito o dos mayores de los que él tiene, o cuando consulta las estadísticas de visitas diarias y las compara con los blogs de temáticas similares…bueno, ésa sería la cara de la envidia.

Materializar la envidia en la blogosfera significa utilizar ciertas técnicas que la mayoría conoce, como robarle un post o una idea a un bloguero que está progresando gracias a sus méritos y adjudicárselo como propio sin darle el crédito que le corresponde.

Sería el equivalente de Caín cuando mató a Abel por celos…matar al bloguero que le va bien porque los lectores disfrutan más de su blog. Patético pero cierto.

7. Parafraseando a C.S. Lewis, el orgullo consiste en obtener algo que los demás no tienen y mirar a las cosas y a las personas desde un pedestal, olvidando que siempre hay algo o alguien que está por encima de él. Eso se llama soberbia, la madre de todos los pecados porque de ella derivan todos los demás, a saber:

  • Vanagloriarse de los contactos que le permiten a un bloguero posicionarse mejor para ganar el aprecio de sus lectores y ostentar de esas ventajas permanentemente.
  • Jactarse de la excelencia de sus escritos alabando lo propio y desmereciendo lo ajeno.
  • Fastuosidad en los premios que ofrece en los concursos de su blog, más allá de lo que sus posibilidades económicas le permiten.
  • Altanería en las respuestas a ciertos comentarios que no están a la altura de sus expectativas. Puede elegir el desdén, el sarcasmo, el cinismo o la ambigüedad como algunas de las probables técnicas de defenestración.
  • Ambición desmedida de fama y reconocimiento traducida en eternos sidebares de premios de-lo-que-sea y necesidad imperiosa de comentarios aduladores.
  • Hipocresía para ensalzar virtudes que no tienen pero sobre todo para ocultar los vicios que adolecen.
  • Presumidos por confiar demasiado en su propia valía y por asumir que sus conocimientos le permiten realizar bien todo lo que se propongan.
  • Desobediencia formal a la superioridad y el buen criterio de los demás.
  • Pertinaz en su propio juicio y aislado de los ajenos.

Como dije antes, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. Yo escondo las dos manos…¿y ustedes?

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