Muchos inventores, como lo sabe todo el mundo (je, je) tienen un tornillo de menos. Son esa clase de personas profundamente distraídas, que se levantan un día, se apresuran, viajan hasta sus sitios de trabajo sólo para darse cuenta de que es domingo y que la oficina está más vacía que un prostíbulo en semana santa. Los inventores también son esa clase de sujetos que uno espera encontrar vestido con calcetines de diferente color, con sólo media cara rasurada y con los cristales de los espejuelos tan sucios como vitrinas de carnicería.
Otros, sin embargo, parecen gente normal, como este individuo llamado Johnny Henry que inventó un asiento de escusado que vibra. No me pregunten para qué alguien querría un asiento de este tipo. Tengo mis teorías, pero son demasiado perversas como para compartirlas con ustedes, nobles y virtuosos lectores de Tecnoculto.






















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Y que logras con eso? salpicar por todos lados lo que debe ir en una única dirección?
@nato:
No tengo la menor idea. Je, je. Tal vez, “aflojar” algo que esté atorado.
Jajajaja no manches un asiento que vibra, quizas sirva de masaje para las emorroides jajajaja!!! XD
Ha de ser para los que extrañan los baños de avión o autobus. xD
provocarse un orgasmo.
Jajaja esa Candia igual pudiste atinarle pero creo ke preferíría cualkier otra cosa ke el asiento de un excusado XD