Convirtiendo un ojo artificial en una webcam

by Andrés Borbón on 15 November, 2008

in Literatura, Vida

La idea descabellada: Convertir un ojo artificial en una cámara web.

La idea genial: Convertir un ojo artificial en una cámara web.

La mujer que sostiene el ojo artificial entre sus dedos se llama Tanya Vlach y perdió uno de sus ojos en el 2005 en un accidente automovilístico.

Tanya ha tenido una idea genial y, al mismo tiempo, descabellada: Transformar su ojo artificial en una webcam.

Hace un par de años, devoré en tres días la trilogía de Sawyer dedicada a los Neanderthales. Se trata de novelas de ciencia ficción. La parte científica es impecable, pero dentro del terreno de la ficción, Sawyer dota a los Neanderthales de un planeta paralelo y de una civilización tan desarrollada como la nuestra pero con prioridades diferentes. Entre las ventajas, está la de que cada Neanderthal posee un aparato que graba tridimensionalmente la experiencia de vida completa, con todo lo bueno y lo malo. Dicha información es transmitida a un banco central de datos que garantiza, entre otras cosas, que nadie podría cometer un crimen impunemente, pues la información estaría ahí, disponible para los guardianes de la ley.

La analogía, por supuesto, no es exacta, pero en el fondo se trata de la misma idea: Dotar al individuo de un testigo alterno el cual, a diferencia de la volátil y contentadiza memoria, haría perdurables todos los momentos de nuestra vida, sin importar que sean buenos, malos, vergonzosos, soporíferos o dignos de alabanza.

La idea, por supuesto, no es nueva. Hace mucho tiempo que el hilo negro fue inventado y la más genial de nuestras ideas se les ha ocurrido a cientos, si no es que a miles de personas antes que a nosotros. Sin embargo, ésta es una de esas ideas que seduce y aterra al mismo tiempo.

Se me ocurren dos panoramas:

1) Las imágenes que grabe la cámara nos pertenecen, y nadie puede acceder a ellas sin nuestro consentimiento.

2) Las imágenes son del dominio público, pero permanecerán secretas (para todos, menos para nosotros) hasta que sea absolutamente necesario acceder a ellas.

Habiendo llegado a este punto, me vienen a la mente varios panoramas: En el primero, rebobinamos la cinta y disfrutamos de aquellos momentos inolvidables, felices o trascendentales. En el segundo, alguien más oprime el botón y se convierte en testigo de nuestra vida. En ambos casos salimos perdiendo, ya que la “verdad” nos impide reorganizar los recuerdos para hacerlos compatibles con nuestra conciencia. En el segundo panorama, además, nos volvemos vulnerables ante los ojos de los demás. Esto último, sin embargo, no me parece tan peligroso ya que, por lo general, nuestros juicios suelen ser más temibles que los de quienes nos rodean.

Y como todo lo dicho hasta aquí cae en el terreno de la especulación, que cada quién le dé vueltas al asunto a su manera y que, si nos atrevemos, demos permiso a nuestros demonios a dar un paseo por los alrededores.

 
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17 November, 2008 at 2:03 am

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1 Nelson Diaz 15 November, 2008 at 4:03 pm

Uno de estos blog en los que vale la pena relajarse y entretenerse con sus interesantes artículos, te felicito amigo por tu iniciativa.

Desde Venezuela mis mejores deseos de Exitos y Prosperidad

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2 davo 15 November, 2008 at 8:34 pm

Me dejas pensando mucho, en algo que ya habia pensado.
Por un lado como dices seria bueno ya que tendrias todo lo bueno, lo malo, lo peor, pero a fin de cuentas sin preocupacion de no poder recordar una cara, un momento o lo que sea. Lo terrible vendria a ser que alguien mas se entrometiera en tu vida, aun que no te parezca tan terrible el peor atentado en contra de alguien es pasar la linea de su privacidad, te sientes agredido y vulnerable y eso deja muy mal.

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3 Andrés Borbón 16 November, 2008 at 1:09 am

@Nelson Díaz:

Muchas gracias, Nelson.

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4 Andrés Borbón 16 November, 2008 at 1:11 am

@Davo:

Bueno, en parte esa era la intención. Se me hace una idea, como decía, descabellada y genial al mismo tiempo, sobre todo porque una de las cosas más valiosas que tenemos es nuestra privacidad y un aparato así la pondría un poco en peligro. Habría “hackers de vidas”, que se meterían en nuestro archivo personal y podrían robarnos algún pasaje. Je, je.

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5 Predmaster 24 November, 2009 at 10:10 am

Muy similar a la trama de ghost in the sell. Donde los cerebros son sitituidos por máquinas, alas que se transmite el espíritu (personalidad recuerdos etc) de cada persona. Pero al ser máquinas, y ademas tener conexión a internet, son susceptibles aser hackeadas.

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6 Yo misma 16 November, 2008 at 9:44 am

Imposible no pensar en el ojo mágico de Ojoloco Moody en la puerta de Umbridge ;)

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7 Andrés Borbón 17 November, 2008 at 5:05 am

@Tú Misma:

Ese Ojo Loco Moody es un personajazo. Uno de los mejor logrados en la saga de Harry Potter. Me encanta.

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8 J.I.F.F. 18 November, 2008 at 11:17 am

De nuevo, esa sensación de que no hay privacidad en ningún sitio.
pero sin duda que es una idea que no por obvia no deja de ser brillante.

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9 pirata 21 November, 2008 at 9:02 am

me parece una buena idea , sobre todo cuando estas muy borracho y no te acuerdas exactamente de lo que hiciste, se acabara el cuanto de “borracho no vale”

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10 José Luis 31 October, 2009 at 10:12 am

Sería maravilloso y terrible al mismo tiempo. Evita los extragos de la memoria, pero muestra la nostalgia por aquellas vivencias irrepetibles. Cuando miramos hacia atrás, aún teniendo abundancia de hechos tristes o funestos, o desagradables, tenemos tendencia a superponer los más positivos. La vida individual de cada uno y la colectiva en general, por mal que se presente, es difícil que renunciemos a ella, incluso desearíamos perpetuarla, al margen de tener que pasar por el ineludible proceso de la muerte …La muerte ese hecho universal, que afecta a todos los seres vivos, la involución o envejecimiento, como antesala a dicho proceso, que sorprende cuando la evidenciamos en nosotros mismos, porque nadie envejece por otro.
Que es una vida, en experiencias, sino la podemos contar a otros. Guardar con celo, nuestros recuerdos y experiencias, no es nada productivo, salvo que no tengamos quien nos escuche o tengamos demasiados secretos. Los secretos, pueden no ser tantos o tales, porque alguien toma una decisión en base a unos conocimientos y a unas circunstancias determinadas, las de aquel momento. Seguro, que la decisión fue debidamente meditada, aunque a nuestros ojos actuales, fuese equivocada o a la de las personas que presencian nuestro relato.
Recuerdo, un medio-chiste, de uno que se encontraba en una isla desierta con Claudia Shiffer, como únicos supervivientes de un accidente aéreo. La vida, no le podría ir mejor, la isla con clima suave, aguas tranquilas y abundancia de recursos naturales, para la supervivencia. Por último, una preciosísima mujer, que antes o después acabaría por sucumbir en sus brazos. Pero el hombre estaba triste. Estaba triste, porque no tendría a quien contarle, que se había acostado con la supermodelo.
Creo que mis pecados se perdonarían si enseño las imágenes al final de mis días. Nadie, y quizás tampoco tu pareja, va a llevarse un enfado para la tumba. O eso creo. Cabe la posibilidad, de que otros las editen por mi, para que mi historia sea más visible, socialmente hablando. No llevaría más de un año pasar rápidamente las imágenes. Claro, que la historia ya no sería la misma.
Me hubiese gustado, tener la oportunidad, de que esto ocurriese desde mi nacimiento. Tener toda mi vida en imágenes. Hay tantas cosas que no recuerdo, sobre todo, al ser pequeño, y tantas de las que me estoy olvidando y muchos detalles, de las que aún pienso muchas veces. Pero por entonces, ni siquiera había máquina de fotos en casa o de video, o dinero para sesiones de fotógrafo. Mis recuerdos, son escasos y en formato papel. Hoy incluso me excedo con los medios actuales, será porque no quiero que se borren más datos de mi memoria y para que los que me siguen, cronológicamente, no adolezcan del déficit de recuerdos. Al menos mis hijos y allegados, van a gozar de la oportunidad de tener sus vidas, el siglo XX y parte del presente en sus retinas.
Si no tienes nada que contar, tu vida habrá carececido de sentido.

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