Cuando digo la palabra “Gurú” me vienen dos cosas a la cabeza: Un señor barbudo comiéndoles el seso a los Beatles y aquél cuento de Óscar de la Borbolla titulado “Un Gurú Vudú”, de su maravilloso libro “Las Vocales Malditas” que contiene cuentos cuyas palabras están escritas con una sola vocal.
Bastante babosas mis asociaciones, por cierto.
Hay que diferenciar bien a los bloggers gurús de países desarrollados y a los de acá. Aquellos son personas como Michael Arrington o Seth Godin, que leen el panorama (blogosférico, tecnológico, etc.) y generan contenidos basándose en una técnica análoga a la del metaanálisis. No, nuestros gurús por lo general son más folclóricos, más relajados y, por lo general, más idiotas, ya que por lo general piensan que los demás bloggers creen todo lo que dicen sólo porque nadie los contradice.
El blogger gurú local por lo general se encierra en una cobachita donde tiene sus artilugios electrónicos y crea (o cree crear) una summa blogosférica apoyándose en los conocimientos obtenidos en Selecciones del Readers Digest y dos o tres ideas que ha venido desarrollando penosa y arduamente en su cabecita micrométrica.
El blogger gurú local jamás se rebaja a enlazar blogs de su país. Su blogroll está compuesto por gente que lo entiende, que (él piensa) está a su altura y que, por lo general, radican del otro lado del Atlántico o más allá del canal de Panamá. Relacionarse con blogs de su propio país es indigno ya que aspira a colocarse a la cabeza de la opinión y cree que mirando hacia otro lado esconderá las lagunas que deja al descubierto su precario narcisismo.
El blogger gurú local disfruta enormemente (a niveles orgásmicos) haciendo clasificaciones de bloggers, pero evita por todos los medios clasificarse a sí mismo, ya que tendría que verse en el espejo y no tiene una lupa ni un microscopio a la mano.
El blogger gurú local cuida su imagen: Se deja crecer la barba (como cualquier gurú que se respete), mira a lo lejos con ojos soñadores y se toma una foto con la webcam ya que por lo general no tiene quién lo haga por él. Esa foto (¡por supuesto!) ocupa un lugar prominente en su blog ya que no concebiría que alguien perdiera la oportunidad de saber de dónde provienen palabras tan sabias. Es decir: Se adelanta al deseo de sus imaginarios fans.
El blogger gurú local comenta activamente, pero sólo en blogs cuyo pagerank sea superior a 3. Establece relaciones personales con bloggers importantes y ataca sin piedad a quienes osen ignorarlo, por lo cual se gana muchos enemigos. Pero eso no importa: Sabe que todos los grandes son odiados y eso tranquiliza su alma y lo vuelve invulnerable a las saetas del “pueblo”.
Por último, el blogger gurú local es un torbellino de actividad. Crea iniciativas multiblogosféricas, conjunta intereses, condesciende a prestar sus palabras a cambio de links, es el primero en dar las malas noticias, el último en dar las buenas y, sobre todo, defiende su derecho a dirigir su blog como le plazca pero no deja de meter las narices en los blogs ajenos. Se toma a sí mismo muy en serio pero ve a los demás como simples caricaturas, comparsas de un baile en el cual todos lo miran, pero es sólo porque nadie está haciendo el ridículo como él.
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