¡Lo sabía!
Siempre tuve la impresión de que los elefantes eran animales de costumbres extrañas y más etéreos de lo que parecen. Desde que vi Dumbo comencé a tener la certeza de que sus enormes orejas estaban destinadas a algo más que a escuchar.
Esta fotografía es una primicia mundial. Sólo se recomienda a los curiosos que no se coloquen bajo el nido pues podrían sufrir un inesperado y desagradable accidente.

Otros Artículos Relacionados



