Los impuestos de Microsoft

by Andrés Borbón on 9 November, 2008

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microsoft edificio Desde hace tiempo que me preguntaba por qué no existen ultraportátiles (netbooks) con 2 GB o más de memoria RAM. Esto, sobre todo, tomando en cuenta las enormes demandas tanto de los sistemas operativos como del software mismo. Otra limitante parece ser la capacidad del disco duro que en raros casos supera los 80 GB.

Resulta que todo esto se debe a una limitación impuesta por Microsoft quien recientemente elevó la capacidad de los discos duros pero que mantiene un límite máximo de RAM de 1.5 GB. Todo esto para los sistemas que corren XP. Si algún fabricante de netbooks desea instalar mayor cantidad de memoria de la establecida en la licencia de Microsoft, deberá pagar un impuesto adicional para poder utilizar Windows XP.

Realmente no lo entiendo. Mayor cantidad de RAM haría correr XP de forma mucho más veloz, lo cual se reflejaría en un cliente más satisfecho y en mayores ventas. Por lo que se ve (y no es la primera vez que se menciona), lo que menos le interesa a Microsoft es la satisfacción del cliente. Parece empeñado en imponer limitaciones a todos los productos que ofrece, separándose así de otros proveedores de software que intentan por todos los medios posibles mejorar la experiencia del usuario. Su irracional sistema de licencias, sus plataformas sociales, el correo de hotmail, su despiadado y agresivo sistema de verificar lo genuino del software y su nula capacidad para escuchar, lo hacen merecedor de las antipatías de todos. ¿No se dan cuenta de la pésima imagen que proyectan? ¿No entienden que la gente usa sus productos sólo porque no tienen una opción más accesible? ¿Nadie les ha dicho lo mucho que sus usuarios desean poderse librar del yugo de Windows?

Poco a poco, la gente ha comenzado a buscar alternativas. Cada vez son más los que migran a Linux o a Mac sólo para poder trabajar en un entorno hecho para personas, no para billeteras de donde Microsoft toma un río de dólares y aún así entrega a cambio productos de pésima calidad cuya única innovación consiste en demandar una cantidad ingente de recursos. La sordera de Microsoft está comenzando a causar problemas y las cosas no mejorarán ni en el corto ni en el largo plazo. Es una empresa poderosa, pero empresas más grandes han caído y a Microsoft parece no importarle las lecciones de historia. Si continúan por este camino, en un tiempo que nadie es capaz de predecir, veremos caer este emporio y ya no podrá levantarse. Mientras tanto, no queda más que resistir, hablar claro e intentar no caer del todo en las garras del gigante.

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