
En aquellos momentos, ¿qué podía decirle que fuera capaz de reconfortarla? ¿Y cómo pensar en la esperanza sin recordar que nos había sido dada sólo por amor a los desahuciados? ¿O incluso que la esperanza había pasado sobre sus cabezas como una estrella fugaz, según la frase de Goethe? Ah, la eterna manía de las citas; para él, el viaje por la existencia se daba como la rápida travesía de un largo pasaje adornado de citas, hermosas y multicolores colecciones de citas, expuestas como bibelots tras las vitrinas, y por eso era que a veces actuaba como si estuviese muy poco dispuesto a dudar de que, en virtud de su aureola mágica, una cita sobre la esperanza pudiese realmente infundir esperanza.
Ricardo Cano Gaviria, El pasajero Benjamin, 1989
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