A esta pobre calabaza se le ha pasado la mano con las cervezas. Pobre, pero se lo tiene bien merecido, pues no hay que abusar de las bebidas espirituosas, aunque se trate de una calabaza. Ojalá y uno aprendiera de las crudas (resacas) ajenas.
Y lo peor es que le está dando muy mal ejemplo a la calabacita que está detrás. Je.
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