Ésta es, tal vez, la primera fábula que realmente comprendí. Había escuchado otras, pero la vieja fábula de la tortuga y la liebre fue la que hizo eco en mí. Evidentemente, me solidaricé con la lenta pero empeñosa tortuga y sentí un enorme rechazo hacia la liebre, siempre tan presuntuosa, tan pagada de sí misma.
Tal vez por eso me llamó tanto la atención este reloj, que de todas formas es bastante original, independientemente de que la persona conozca o no la fábula, aunque me parece casi increíble que alguien no la haya escuchado por lo menos una vez en su vida.
Evidentemente, la liebre es la manecilla de los segundo y la lenta tortuga la de las minutos. La meta son las horas.
Otros Artículos Relacionados





