Parece que últimamente la RIAA no las ha tenido todas consigo. Un juez federal dictaminó que la multa de 222,000 dólares impuesta a Jamie Thomas era ilegal. Las cosas, desde entonces, han cambiado mucho para la RIAA, cuyas posibilidades de condenar a miles (tal vez decenas de miles) de usuarios de las redes P2P se está esfumando como si fueran pompas de jabón.
Según leo en Ars Technica, al parecer la RIAA ha propuesto una compensación de 200 dólares por cada una de las canciones que el usuario haya puesto “a disposición de los otros”. El sustento de la batalla legal es este punto, precisamente, ya que se ha considerado que poner un producto protegido por las leyes del copyright a disposición de otras personas viola directamente las leyes del copyright, por lo menos en el terreno de la música. Sin embargo, este argumento se debilita cada vez más y al parecer la RIAA ha comenzado a preocuparse tanto por su imagen (bastante deteriorada) ante el público como por la posibilidad de que sean ellos quienes terminen pagando las costas de los innumerables juicios que han promovido.
¿Huele a cambio? No sabría decirlo. Es demasiado pronto como para echar las campanas al vuelo.



