Giovanni Aldini (1762 – 1834) fue un físico italiano, sobrino de Luigi Galvani, cuyo tratado sobre el efecto de la electricidad sobre los músculos él editó de forma anotada en 1791.
Fue profesor de física en la Universidad de Boloña desde 1798, y su trabajo científico se centró en el galvanismo y en sus aplicaciones médicas, en la construcción de faros, en experimentos para preservar la vida humana y en los materiales resistentes al fuego.
Pero lo que hizo realmente famoso a Aldini fueron sus experimentos en cadáveres. Así como su tío había demostrado que al aplicar corriente eléctrica a las piernas de una rana éstas se movían, Aldini hizo lo mismo, pero con cadáveres humanos.
En una ocasión, realizó un experimento público con el cadáver de un asesino que había sido ahorcado. Introdujo electrodos en el recto del hombre y aplicó corriente eléctrica a ellos. Inmediatamente, el cadáver comenzó a moverse, lanzando golpes al aire y pataleando vigorosamente. Después aplicó los electrodos al rostro, el cual se contrajo, haciendo muecas espantosas. El ojo izquierdo se abrió de una manera espeluznante y los asistentes al experimento comenzaron a gritar, temiendo que el hombre volviera a la vida y tuviera que ser ejecutado de nuevo. Uno de los asistentes quedó tan impresionado por el espectáculo que murió el mismo día de un ataque cardiaco.
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