
─La ferocidad no existe… científicamente hablando ─contestó el sabio.
─¡Vaya, Paganel! ─dijo el mayor─, por mucho que se esfuerce usted, no me convencerá de la utilidad de las fieras. ¿Para qué sirven?
─¿Para qué sirven? ─repitió Paganel─. Para clasificarlas por órdenes, familias, géneros, subgéneros, especies…
─¡Valiente cosa! ─replicó el mayor─. Sin todo eso, puede pasarse perfectamente. Si yo hubiera acompañado a Noé, en el momento del Diluvio, habría impedido al imprudente patriarca que encerrara en el arca parejas de leones, tigres, panteras, osos y otros animales tan dañinos como inútiles.
─¿Habría usted sido capaz? ─preguntó Paganel.
─¡Ya lo creo!
─¡Pues habría usted cometido un disparate, desde el punto de vista zoológico!
─Pero no desde el punto de vista humano ─contestó el mayor.
─¡Qué desatino! ─replicó Paganel─. Yo, por el contrario, hubiera conservado los megaterios, los pterodáctilos y todos los seres antediluvianos, de los que por desgracia nos vemos privados.
─Pues yo le repito que Noé hizo muy mal ─insistió el mayor─, y que merece la execración eterna de todas las personas de sentido común.
Jules Verne, Los Hijos del Capitán Grant, 1865
Otros Artículos Relacionados




{ 1 comment… read it below or add one }
Hola soy rayen y esta pag esta super vakan y entreke