El arándano (cranberry en inglés) es una planta nativa de norteamérica y se ha usado en medicina tradicional por siglos para tratar problemas del hígado y del estómago, así como en enfermedades tales como la diabetes.
Infecciones de vías urinarias
Uno de los usos más populares del arándano actualmente es para tratar las infecciones del tracto urinario e, incluso, hay formulaciones en forma de tabletas que son utilizadas con el mismo fin.
Sin embargo, no se ha comprobado que el arándano ayude a tratar las infecciones urinarias existentes, sino a prevenirlas, en lo cual tiene una eficacia de alrededor del 35% y se piensa que ello se debe a que evita que las bacterias se “peguen” a las paredes de las vías urinarias.
La única instancia oficial que ha aprobado el uso del arándano para la prevención de las infecciones de vías urinarias es la AFSSA (el equivalente de la FDA en Francia)
Antioxidante
El arándano tiene uno de los niveles ORAC más altos. Éste es una puntuación que se da a los alimentos más comunes y que los clasifica de acuerdo a sus propiedades antioxidantes, y el arándano (una taza de la fruta entera) tiene un nivel de 9 mil, lo cual lo convierte en una excelente opción si se busca una opción más natural a las formulaciones farmacéuticas.
Otros Usos
Se ha comprobado que el jugo de arándano inhibe el crecimiento de un microorganismo llamado Streptococcus mutans el cual es (en parte) el culpable de las caries dentales y de la gingivitis. Otros estudios han probado que el arándano inhibe la reproducción de las células cancerosas in vitro, aunque no ha sido posible, hasta el momento, corroborar dicho efecto en un escenario clínico real.
Y, claro, también se puede mezclar con un poco de vodka (Cape coder, Cosmopolitan) para hacer el “tratamiento” un poco más agradable.





