
Los buenos adictos a la cafeína sabemos que el día no comienza sino hasta después del primer sorbo de café. Antes de que me lleve a los labios el líquido caliente y fragante, el mundo es un lugar nebuloso y algo tétrico. Si no bebo café, el día transcurre en cámara lenta, como si estuviera en la Luna.
Bueno, pues se acabaron esos problemas. Este inhalador de cafeína inyecta 150mg en el torrente sanguíneo, y el efecto se deja sentir en minutos. 150 miligramos de cafeína es el equivalente a medio litro de café.
No dudo un instante que el invento tenga éxito, y sólo espero que no se abuse de él.
Yo, mientras tanto, seguiré bebiendo mi café a la vieja usanza: En una taza.



